Cuenta la leyenda que un niño llamado James Douglas Morrison vio morir en la cuneta de un camino en Nuevo México a un grupo de indios navajos. Cuentan que el fantasma del chamán de la tribu al morir había tomado posesión del cuerpo de ese niño que años más tarde acabaría siendo el líder de uno de los grupos de rock más personales e influyentes de la escena norteamericana: The doors.
Cuentan, que a pesar de tener una trayectoria más bien breve (cinco discos en tres años), despuntaron por tener un estilo propio basado fundamentalmente en el carisma y la voz de Jim Morrison y el órgano Hammond de Ray Manzarek, convirtiendo a The doors en un grupo intemporal.
Hay mucho de leyenda en todo lo que rodea a Jim Morrison y The doors. Lo cierto es que a finales de los años sesenta en la coste oeste de los Estados Unidos triunfaban las comunas hippies y el llamado West coast sound: Beach boys, The Birds, The mama's & the papa's, Grateful Dead… En este ambiente, muy proclive a todo tipo de experimentación (musical, física y psíquica), Jim Morrison, Robbie Krieger, Ray Manzarek y John Densmore forman The doors, nombre sacado de un poema de William Blake: Cuando las puertas de la percepción se despejen, el hombre verá las cosas como son en realidad, infinitas. Que a su vez inspiró un libro de Aldoux Huxley: "Las puertas de la percepción", que vino a inaugurar la literatura psicodélica.
La fuerza de The doors no residía tanto en sus discos (ninguno fue éxito de ventas hasta después de la muerte de Jim Morrison) como en sus directos, que tenían fama de demoledores. A Jim Morrison le encantaba la provocación en todas sus facetas. Una de sus manías era retrasar las estrofas, que el público esperaba impaciente y que Morrison solo recitaba cuando ya les veía demasiado alterados (como consecuencia los temas solían ser largísimos). Otras veces entraba en trance y recitaba algunas de sus poesías o bailaba como si en verdad estuviese poseído por el espíritu del chamán indio, utilizando el micrófono a modo de tótem. Al público le encantaba todo este descontrol y sobre todo la enorme falta de respecto a la autoridad de la que Jim Morrison hacía gala y que, al final, sería su ruina.
L. A. Woman es el último de los discos de The doors (posteriormente editaron algún que otro directo y el inclasificable "An american prayer") y, aunque parezca increíble, el mejor de todos ellos. Jim Morrison demuestra la versatilidad de su voz, por momentos intimista, por momentos salvaje, siempre conmovedora, y eso que su garganta ya estaba muy deteriorada por el alcohol, pero quizá eso le aportó más profundidad y desgarro. Por lo demás, Jim Morrison pesaba 20 kilos de más y tenía el rostro hinchado, que ocultaba tras la barba, muy lejos de la imagen de sex-symbol que tenía en los inicios de The doors.
La grabación de L. A. Woman estuvo salpicada de incidentes. Para empezar, el que fuera su productor Paul Rotchchild no quiere hacerse cargo de la producción y deciden producirlo ellos mismos (junto a su ingeniero de sonido: Bruce Botnik). También deciden grabarlo en el local de ensayo, a modo de toma en vivo. Un pequeño lavabo de la planta de arriba les sirvió para aislar la voz de los demás instrumentos. A los componentes de The doors se unen Jerry Scheff al bajo y Marc Benno a la guitarra rítmica. Changelling / Cambiante.- Es un tema que conjuga el sonido funky bailable con el rock más contundente. I live up town / Vivo en la parte alta de la ciudad I had money / Tuve dinero I'm the air you breathe, / Soy el aire que respiras See me change / Mira como cambio I'm leaving town, / Abandonaré la ciudad Love her madly / Ámala locamente.- Es el único tema del disco compuesto por Robbie Krieger, el guitarrista, y fue el que se editó como single logrando un record de ventas (puesto número 11 en las listas). Es un tema de influencia más pop, continuista con el sonido que The doors habían desarrollado en sus últimos álbumes. All your love is gone / Todo tu amor se acabó Don't you love her madly? / ¿No la amas locamente? Been down so long / Jodido tanto tiempo.- Tema de rock potente y rudo, sureño, en el que Jim Morrison se postula como un buen cantante de blues con esa voz cavernosa (aunque emotiva). Well, I been down so God-damn long / He estado jodido durante tanto tiempo
Car hiss by my window / Coches silban bajo mi ventana.- Tema de corte blues clásico, basado en la repetición constante de una coda musical con escasas variaciones, tanto en la letra como en la música y en la que (casi al final) Jim Morrison se empeña en imitar el sonido de la guitarra eléctrica con la voz. The cars hiss by my window / Los coches silban bajo mi ventana Headlights thru my window, / Las luces de los faros atraviesan mi ventana Window started tremblin' / Las ventanas empezaron a temblar L. A. Woman / Mujer de Los Ángeles.- Canto (enfervorizado) a Los Ángeles como ciudad nocturna. Canto a la soledad. O canto de despedida. Muchas lecturas para un tema construido como un crescendo y que The doors solamente tocó en directo una vez, poniendo colofón a uno de sus últimos conciertos. Well, I just got into town about an hour ago / Bueno, He llegado a la ciudad hace casi una hora I see your hair is burning / Veo que tu pelo está ardiendo Drivi' down your freeway / Impidiéndote el paso Motel / Motel Al final de la letra aparece la referencia a Mr. Mojo, que era el nombre que Jim Morrison pensaba utilizar cuando desapareciese de la vida pública ("En África").
L'America.- Tema que aparece en la banda sonora de "Zabriskie point" de Michelangelo Antonioni y que se basa en un ritmo repetitivo, obsesivo. I took a trip down to L'America / Hice un viaje a L'America C'mon people, don't you look so down / Vega, amigos, no os desaniméis Friendly strangers came to town / Simpáticos extranjeros llegaron a la ciudad Hyacinth house.- Estremecedor canto a la muerte, en el que Ray Manzarek aporta un encantador toque psicodélico con el teclado. What are they doing in the Hyacinth house / ¿Qué están haciendo en la casa Hyacinth I need a brand new friend who doesn't bother me / Necesito un flamante nuevo amigo que no me moleste Crawling King Snake.- Versión de un viejo tema de John Lee Hooker que ya habían tocado varias veces en directo. I'm the Crawlin' King Snake /
The WASP (Radio Texas & The Big Beat).- Es un blues-rock recitado, resumiendo el espíritu común de todo el disco. Listen to this I'll tell you about the heartaches / Escucha esto, te hablaré de la angustia I'll tell you this / Te diré esto I'll tell you about Texas Radio and the big beat / Te hablaré de Texas Radio y el gran ritmo Riders on the storm / Jinetes en la tormenta.- Probablemente el tema más conocido de este álbum. Fue concebido como un tema instrumental, y solo en el último momento, antes de la grabación, Jim Morrison le puso letra, profundizando en el aire amenazante. Riders on the storm / Jinetes en la tormenta Riders on the storm / Jinetes en la tormenta Girl you gotta love your your man / Chica, debes amar a tu hombre
Jim Morrison se encontraba en Inglaterra en el concierto de la Isla de Wight, cuando recibió la noticia de que la corte penal de Miami había dictaminado que era culpable de blasfemia y exhibición indecente por haber enseñado los genitales en un concierto, aunque eso sí, fue absuelto del delito de embriaguez. Jim Morrison decidió escapar a Paris para evitar ir a la cárcel. Todavía no habían terminado de hacer las mezclas del L. A. Woman. Muere el 3 de julio de 1971 a los 27 años de edad y fue enterrado en el cementerio de Père Lachaise.
Cuenta la leyenda que Jim Morrison no murió aquel día, que vive bajo una identidad distinta (¿quizá Mister Mojo?) alejado del mundanal ruido. Cuentan que su tumba es lugar de peregrinación de fieles y que siempre hay flores, velas y porros, esperando el día en que decida regresar. Fran Hervada. (junio'05) |