Dream Theater
"SCENES FROM A MEMORY"
(1999)
por Trabas

Cuando me preguntan por uno de los mejores discos qe haya escuchado
en mi vida suelen venirme a la cabeza más de dos y de tres, pero
mientras los demás varían según el clima, "Metropolis
pt. 2: Scenes From A Memory" de Dream Theater
es para mí de obligada mención.
Qé se puede decir sobre Dream Theater qe no se haya dicho ya.
Banda neoyorqina formada por músicos con tremendas credenciales,
salidos de escuelas como Berklee o Juilliard, qe han mamado del rock
and roll clásico, del sinfónico y del progresivo y qe
han sido durante toda la década de los 90 estandartes de este
último estilo, al qe han llevado a muy altas cotas de riqeza
musical sin romper con su esencia ni encorsetarse en el academicismo,
absurdo e injusto sambenito qe todo el mundo achaca a discreción
a los músicos qe eligen no ser "autodidactas".
Después de una evolución musical como banda desde el año
89 ("When Dream And Day Unite") hasta el 95 ("A Change
Of Seasons") en la qe cada vez incluyen más elementos ajenos
a su propio estilo en un afán por dilatar sus límites
sin romperlos, firman un disco relajado y sencillo, pero agradable:
"Falling Into Infinity" (1997). Finalizada la gira mundial
de ese disco despiden a Derek Sherinian, su segundo teclista (despedido,
como alguno maliciosamente apuntará, por ser un personaje demasiado
audaz para la banda) y lo sustituyen por Jordan Rudess, con qien John
Petrucci y Mike Portnoy (guitarra y batería de Dream Theater)
habían tenido una experiencia quasi mística gracias a
un sorprendente proyecto en paralelo de los tres ("Liquid Tension
Experiment") junto con el mítico bajista Tony Levin. La
entrada de Rudess en Dream Theater será decisiva para "Scenes
From A Memory", el siguiente trabajo: la escritura musical "rudessiana"
lo impregnará por todas partes.
De hecho, según cuentan los rumores, el grupo tenía la
música escrita desde hacía años, pero una vez qe
entró Rudess decidieron reformarlo todo.
"Metropolis pt 2: Scenes From A Memory", a diferencia de los
dos trabajos posteriores de Dream Theater, donde Rudess parece aburrirse
tremendamente (y el oyente, dicho sea de paso), es un disco tremendamente
armónico donde, sin abandonar esas guitarras heavilonas y esas
baterías "prruatachún-prruatachún", el
teclado juega un papel imprescindible.
Es la segunda parte de un emblemático tema del grupo titulado
"Metropolis pt. 1: The Miracle And The Sleeper" ("Images
And Words", 1992). El hilo conductor del disco será una
historia en la qe un personaje aqejado de un desorden psicológico
decide recurrir a la hipnosis para sanarlo. Tiene una regresión
hasta un asesinato sucedido en 1928, y descubrir qé relaciona
su mal con estos recuerdos es lo qe ocupará el desarrollo de
la trama. Estamos, pues, ante un disco qe podríamos definir como
"ópera rock". Y en dos actos nada menos, señora.
No hay manera de escucharlo si no es de principio a fin. Es una hora
y cuarto de música ininterrumpida, donde cada escena no forma
un todo en sí, sino qe necesita de las demás para qe la
obra tenga su sentido completo. Hay citas musicales extraídas
de la canción de la qe se supone qe este disco es la segunda
parte, "Metropolis pt. 1". Por añadidura, es una obra
cíclica, es decir, qe en ella aparecen temas qe más adelante
volverán a ser citados o servirán de base para la construcción
de determinadas secciones. Así nos sucede con el arranqe musical:
el tema de estética hippy impregnará la Escena Qinta ("Through
Her Eyes") y servirá para componer la Escena Octava ("The
Spirit Carries On"), así como el tema principal de la Obertura
será el estribillo de "Strange Deja Vu" o formará
parte de "One Last Time".
Tras la regresión entra la Escena Segunda: Dream Theater nos
introducen en 1928, en el meollo de la acción, con ese riff de
dos acordes donde ya se masca la epopeya (a los guitarristas: os pongáis
como os pongáis, NO hay ningún "Mi" en el segundo
acorde).
Y a partir de ahí a gozar como un perro (o perra), pues el viaje
(o viaja) musical (o musicala) te lleva a través de la luz (Escena
Segunda) hacia la oscuridad (Escena Tercera), te hunde hasta el infierno
(Escena Cuarta), te abandona entre sentimientos encontrados de nostalgia
y desazón (Escena Qinta), te pone de los nervios (Escena Sexta)
para después arrancarte las vísceras (The Dance Of Eternity),
abrazarte casi desesperadamente (One Last Time) antes de hacerte rozar
las nubes por última vez (Escena Octava) y finalmente dejarte
caer a plomo contra el suelo (Escena Novena). Eso fue precisamente lo
qe hicieron con nosotros los chavales de DT en La Riviera (Madrid) el
18 de abril de 2000 cuando pudimos escuchar en directo y de pe a pa
su obra maestra. Estoy convencido de qe cada noche aqellas escenas vuelven
a los sueños de los qe en su día las vivimos.
Pues ahí qeda eso. Mi intención con esta reseña
ha sido la de invitar a los qe tienen el disco a qe le den un nuevo
repaso y a los qe no lo tienen a qe se lo agencien y se relajen para
disfrutar de la más alucinante representación del teatro
del sueño.
Octavarium '05 =>
-Trabas.(marzo'04)
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