The Pixies
“Doolittle”
(4 AD, 1989)
Por Alvaro Fierro


Entre 1986 y 1993, y crecido en plena explosión hard rock, las inquietudes musicales de Charles Thompson, a.k.a Black Francis, a.k.a. Frank Black, no pasaban precisamente por una desmesurada pasión a la música, sino en pretender modificar la pedagogía Rock que la MTV retransmitía al mundo entero vía satélite. Motley Crue o Bon Jovi copaban las listas, y esos peinados no podían salir gratis.

Con un anuncio aparecido en el Boston Phoenix en 1986 donde se buscaba bajista fan de Hüsker Dü y Peter, Paul & Mary, el orondo cantante en compañía de su colega de toda la vida, el filipino-americano Joey Santiago, comenzó a completar una de las formaciones Rock más estimulantes de la década, fuera de todo canon establecido hasta la época. Ya con Kim Deal a las cuatro cuerdas, recién casada y líder de The Breeders, la compositora de “Gigantic” recluta al batería de la orquesta de su propia boda, David Lovering, el más experimentado de los cuatro en tareas musicales.

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El resultado no podía ser más inesperado: canciones de mutilación e incesto en compañía de una impredecible unión de guitarrazos sincopados dentro de gritos susurrantes henchidos de dolor. Difícil de explicar, la sensación inicial al escuchar las primeras grabaciones Pixie fue la de ser consciente de la irrepetibilidad del momento, la de ver con meridiana claridad el fondo de un horizonte Rock todavía por explorar.

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Turbadoras canciones como la inicial “Debaser”, homenaje claro al Buñuel de “Un perro Andaluz”, impresionantes gemas pop como “Wave Of Mutilation”, la melódica “Here Comes Your Man”, la “extraña normalidad” de “In Heaven (The Lady in the Radiator Song”) o el single “Monkey Go To Heaven” referente a la numerología hebrea, mejoraron la producción del anterior “Surfer Rosa” (4 AD, 1988), sabiendo captar, por parte del inglés Gil Norton, la estridencia de su predecesor, pero llegando a absorber la quintaesencia del rincón más inexplorado que la música dio entre 1986 y 1993.

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El nº 8 en las listas de ventas británicas sirvió para que R.E.M, Nick Cave o David Bowie se alzaran admiradores totales de la banda, llegando a declarar este último el plagio descarado que Kurt Cobain dotaba a las canciones del “Nevermind”. El propio Cobain lo admitiría sin pudor alguno: “La primera vez que los escuché, el contacto fue tan fuerte que deseé estar en la banda, o al menos en otro grupo que los versionease. Nosotros utilizamos su estructura y contrastes, pasando de la suavidad y el silencio al ruido y la crudeza”.

El 13 de enero de 1993 Black Francis anuncia radiofónicamente la separación oficial de una formación irrepetible. Aún nos queda la esperanza a algunos de la reconciliación de egos entre el tripudo cantante y Miss Deal, aunque sólo sea por dinero.

Álvaro Fierro (febrero'04)

Frank Black en Santirock 2003