Pick of the Litter
THE SPINNERS
(Rhino/Atlantic 1975)
por José Alberto Valverde

Philly Sound o Sonido Filadelfia es un término que a algunos les sonará caducado y a otros no les sonará de nada, pero la realidad que se esconde tras esa etiqueta posee el tacto del terciopelo y la calidez de una chimenea de campo. Para ser más concretos, este sonido es una mutación del soul de los 60 (principalmente de sellos como Stax o Hi Records) ocurrida a comienzos de los 70 y en buena medida antecedente de la música disco.
Se caracteriza por la abundancia de cuerdas, secciones mayores de vientos, armonías vocales y sobre todo por los exuberantes arreglos y un tratado de no-agresión que le otorgan a cada tema (si es bueno) su certificado de sensualidad.
Cuando hablamos de este sonido no podemos dejar de citar nunca a The Stylistics,
The Intruders, MFSB o a Blue Magic. En la misma foto de época y con los mismos pelos afro y sonrisas generosas saldrían en un lugar destacado The Spinners, unos de los grupos que más resonancia tuvo en esa década.

Una formación que nació con espíritu doo wop en los años 50 y que, poco a poco, tras pasar por el R&B e incluso por el sello Motown, se convirtió en el monstruo Philly que más tarde arrasaría con sus éxitos: Honest I do, I'll Be Around, Could It Be I'm Fallin in Love, Mighty Love, o Ghetto Child, por citar sólo algunos.
Afortunadamente, su sonido maduró al grabar para el sello Atlantic y comenzar a trabajar con el productor Thom Bell, uno de los principales modistas del sonido Philly cuyas manos
(y, no lo olvidemos, las de Kenny Gamble y Leon Huff también) tocaron a otros grupos supremos como The Delfonics, Harold Melvin & The Blue Notes y los O'Jays.

Tras varios años sin demasiado éxito, en 1972, ya en Atlantic, el grupo cambia la voz principal y recluta a Phillip Wynne, dejando fuera a G.C Cameron, anterior líder cantante. Él, junto a los demás componentes - Bobbie Smith, Pervis Jackson, Billy Henderson, Henry Fambrough-, más la inestimable ayuda de Bell, crean uno de los puntales del género con Pick of the Litter, álbum de ocho temas forrado de creatividad y elegancia.

La cortina roja se abre y aparece Honest I Do, una canción melancólica y bailable que llama a la puerta de los enamorados (el amor es una constante a lo largo del LP) con el falsetto de Wynne como ariete.
Le sigue la balada I Don't Wanna Lose You, capaz de arrancarle lágrimas a las piedras con sus coros de raso y su cadencia rompecorazones.
Love or Leave nos devuelve a la pista de baile en brazos de una producción exquisita y epítome del sonido Philly llena de piano y vientos.

Y así el disco avanza con un rico caudal de artesanía de ébano hasta la hermosa Just As Long As We Have Love, que insiste en que "Mientras tengamos amor/Lo tendremos todo", y no es de extrañar porque así son los temas de estos chicos, una intoxicación de romanticismo y dulzura que nunca empalagará a los buenos comensales. Cuando el soul se vuelve tierno,
lo único que podemos hacer es apagar alguna luz para disfrutar más de la intimidad.

A pesar de diversos intentos poco afortunados en una carrera dilatada hasta los años 90
(su personalidad se vuelve macilenta y repetitiva pasados los 80), junto con Mighty Love (Rhino, 1974) y su primer disco Spinners (Rhino, 1972), Pick of the Litter se sitúa a la cabeza de las mejores grabaciones de esta formación de Detroit que ahora no es más que un recuerdo y debería rescatarse del subsuelo de los olvidados, porque el soul siempre será un estilo clásico e imperecedero como el blues o el rock, aunque en España prácticamente no exista o sea tan ignorado como el avant-garde. "No quiero perderte" que dirían nuestros amigos Spinners.

JOSÉ ALBERTO VALVERDE (nov.04) interferencias 21