"Poodle bites"
nuevo fanzine garajero

Poodle Bites es un nuevo fazine en papel, formato cuartilla con portada y contraportada en cartulina y que se extiende a lo largo de 44 páginas.

Gente muy metida en el mundo de la música. Aunque actualmente residen en Holanda y desde allí desarrollan sus actividades ellos tienen una estrecha relación con Valladolid, son de esta zona (Valladolid, Medina, Aranda) y cuentan con algún colaborador aquí, sobre el terreno.
De hecho el fanzine sólo se consigue en el bar Fuzztone y en la tienda Charly Blues (por 2 euros).
Este número es el UNO (aunque existe un anterior num 0 que no hemos llegado a ver) y es un auténtico tratado sobre la música garajera.
Después de la típica presentación/editorial en la que dejan claras sus intenciones, pasan a hacer un repaso de todo lo relacionado con la música “garaje”, empezando por las diferentes denominaciones que se agrupan en este estilo y su evolución a través del tiempo.
Hay una sección de conciertos en la que nos comentan algunos de los que han tenido la suerte de ver en Holanda : Andre Williams and the Green Hornet, The Nomads, The Turpentines, Hellride, Psycopunch, Dr.Explosion, Sahara Hotnights and the Donnas y etc ...
Hay también un repaso a la historia de “Outsiders” en lo que parece una segunda parte de su biografía.
Una entrevista a Andy G and the Roller Kings y un montón de reseñas de discos garajeros de estos dos últimos años (ya sabemos que el espíritu de los fanzines no es la actualidad rabiosa sino la opinión pura y dura) y aquí nos encontramos de todo ... Zen Guerrilla, Sewewrgrooves, Broco Bullfrong,  The blues Magoos, Street Walking Cheetas, The white Stripes, Beachwood Sparks y etc ...
Si necesitas contactar con ellos este es el mail que viene  como contacto  poodlebites@hotmail.com

Y para muestra un botón, os reproducimos el artículo introducción al mundo garajero
Extraído del fanzine Poodle Bites (num.1)

Garage-rock, garage-punk, r'n'b, soul-punk... todos estos nombres y más se pueden leer en cualquier revista especializada y la cuestión a plantear aquí es si todos estos nombres valen para algo o no. Obviamente es 1a manera de saber de qué coño estamos hablando cuando hablamos de música, pero a veces todas estas denominaciones sólo valen para que cuatro snobs de mierda parezca que saben de qué pelotas están hablando (cuando en realidad no tienen ni idea) y en vez de usarlas en beneficio de un mayor entendimiento, se usan para todo lo contrario: para que nadie sepa de qué narices están hablando. Así que, en este número de tu fanzine favorito, vamos a intentar aclarar algo de estos términos.
Está claro lo que significa garage, en el sentido de sonido latoso de grupos que intentan imitar a sus ídolos con medios bastante escasos, que ensayan en el garaje de su casa, de ahí el nombre en cuestión. Pero hay que diferenciar entre garage-punk y garage-rock. El garage rock es un fenómeno que ocurrió antes en el tiempo, y evoluciona desde los grupos de frat-rock que surgieron a principios de los sesenta empujados por su amor a los sonidos negros que triunfaban en las listas de r'n 'b, a lo que añaden un ferviente amor por los sonidos de la primera invasión británica, con los Beatles a la cabeza.
""_u"'",""','" ,_. Frat-rock bands son los grupos de muy principios de los sesenta y finales de los cincuenta que se dedican a  imitar a los ídolos . negros del momento, como Fats Domino, Ray Charles etc, y también se dedican a hacer imitaciones del otro estilo de moda por aquel entonces, los instrumentales, con formaciones clásicas de guitarra bajo y batería (y órgano algunas veces) aumentada con vientos la mayoría de veces (saxofones aullando a dolor). Formaciones clásicas de este estilo son, claramente las bandas de finales de los cincuenta del Northwest americano con los míticos Wailers la cabeza. Los Wailers son el arquetípico ejemplo de frat-rock band que evoluciona y cambia su sonido hacia el garage-rack, influidos por esas primeras bandas inglesas que vuelven loca a la juventud americana.
Así, uniendo estos dos factores obtendremos la razón de la existencia de los miles de grupos americanos que inundaron todos los rincones del país, grabando un single o un par a lo sumo, con relativo o escaso éxito en las listas de hits locales, probando suerte a ver si podían triunfar a nivel nacional como lo hacían sus ídolos, si bien decir esto es repetir lo que todo el mundo sabe y además yo creo que a pesar de que siempre se piensa en triunfar con tu grupo, el verdadero motivo de que surjan todas estas bandas es el ligar como un animal, reírse y emborracharse todo lo que se pueda. Lo demás ya vendrá. Así pues, diversión y sexo son los motivo principales de que estos chicos se junten en los garajes de sus padres para crear el último hit del momento.
Y sucesivamente en el tiempo hace su aparición en escena el garage punk. Personalmente es el tipo de garage que más me interesa. La diferencia con respecto al garage-rack son las influencias y la época en que surgió esta segunda oleada de descerebrados juerguistas. Los grupos de garage-rack surgen pues tras la primera oleada de invasión británica encabezada por los Beatles.
Ahora la segunda invasión viene de manos de los chicos malos del rock británico, los Rolling Stones y toda una legión de fieles seguidores del r'n 'b, Kinks, Who, Pretty Things... Se diferencia principalmente por un sonido más sucio si cabe y el calificativo punk se añade ya que sus intenciones suelen ser más "violentas" y provocadoras: los pelos serán más largos, los componentes de los grupos peor parecidos y la actitud en general más nihilista. No olvidemos tampoco que éstos no fueron pioneros, sino una versión "ampliada y mejorada" de los primeros grupos de frat
rock a los que nos referíamos antes. Así pues, los grupos dejan de basarse en el merseybeat de los BeatIes, Scarehers, Dave Clark Five o Jerry and de Paeemakers y su principal influencia ahora es el r'n'b, es decir, blues tocado con la urgencia de un adolescente en celo. Menuda contradicción, o menuda estupidez. Era como vender a los americanos su propia música, sus propias raíces, pero envasada en un bonito tarro de fabricación inglesa. Peor para ellos.
Muy bien. Si hasta aquí está todo claro, es porque sólo hemos teorizado. En la práctica esto no es tan fácil. Pongamos un ejemplo: los Sonics. Grupo del northwest americano, de principios de los sesenta, surgidos en el tiempo antes de la llegada de la segunda invasión británica, al menos en sus dos primeros discos, pero el que diga que los Sanics no son un grupo de garagepunk, que venga dios y lo vea. i i j ¡No he oído algo tan salvaje y saturado en mi vida!!!! Los Sonics son la banda de garage por excelencia. Si no tienes sus discos, no se que haces ahí sentado leyendo todo esto. Vete inmediatamente a tu tienda de discos y píllate al menos los dos primeros discos de las bestias pardas del garage mundial.
A raíz de todo este movimiento de bandas, el resto de denominaciones son puras subclasificaciones de clasificaciones. Por ejemplo, ya que hablábamos de soul-punk al principio de este articulo, es fácil deducir que la subcorriente que engloba este término es la de las bandas influenciadas por el soul negro de mediados de los sesenta, pasado por la turmix de las bandas de garage, con lo que nos da un soul ultramongolo, tocado por energúmenos sin ningún tipo de idea de cómo tocar un instrumento. Así pues, en estas subdivisiones o divisiones surgidas de la unión de otras varias subdivisiones, las características comunes siguen presentes, la única diferencia es que algunas bandas dan más relevancia a alguna de esas influencias sobre las demás y de ahí el nombre que pongamos tras la palabra garage.
Y, ¿qué tienen todos estos grupos (si, como he dicho antes, sólo son copias cutres del original) para llamar tanto la atención (o al menos a cierto tipo de gente insana y de costumbres mas que dudosas. Bueno, pues que tampoco todo es como se presenta en la teoría (como también dije antes). Estas bandas, si bien se inspiraban en todos esos grupos e influencias antes comentados, no los copiaban al pie de la letra, simplemente se basaban en ellos, les influenciaron, pero nada más. Todo grupo, todo compositor tiene una influencia, así pues, esto no es algo que se puede reprochar a nadie. Lo que busca el garagero al comprar esas recopilaciones de singles sacados de las catacumbas, o al menos lo que a mi me interesa, es encontrar una actitud y un sonido. Actitud y sonido en los que viene envuelta una melodía más o menos buena. En resumidas cuentas, lo que se busca es una buena canción, tocada con dos pelotas y con un sonido que refleje el barullo mental y emocional que transpiraban los cientos de adolescentes en celo que poblaban los suburbios de las más sucias y tristes poblaciones de los Estados Unidos, lo más cercano posible al ruido que debían producir todos estos adolescentes en celo encerrados en el garage de la casa de sus padres y tocando con los instrumentos más baratos que encontraron en la tienda de música de su pueblo. Desde luego que hay grupos que calcaban a los RoIling Stones o a los BeatIes, pero eso ya entra en tu parcela, amigo. Tú eres el que tiene que diferenciar entre copias y originales, entre buenos y malos y si necesitas que te lo digan, no seré yo el que lo haga.
Lo realmente interesante de todo esto, al menos para mí, no es la originalidad de estas bandas o la calidad de los músicos (si quieres "calidad" tira este fanzine a la basura y cómprate todos los discos de Yes o Emerson Lake and Palmer) sino el espíritu con que tocan las canciones, la rabia, la alegría, la velocidad y la impericia. El espíritu de la mayoría de estas bandas está capturado en un pedazo de vinilo que ciertos descerebrados se preocupan en buscar y restaurar para que tu, triste comprador, te dejes los cuartos comprando la última colección de garage que sale al mercado. No se puede tocar garage con más de 23 años, si no, mira a los tipos que hoy día actúan por el mundo bajo el nombre de RoIling Stones. Si queda algo del espíritu con que esos cinco (bueno, ahora "Stones originales" sólo quedan tres) chavales empezaron a tocar, que venga dios y lo vea. Cualquier banda de admiradores de los Stones tendrá más espíritu garagepunk que todos los garage punkers de los sesenta que siguen viviendo de las rentas. Los grupos cabeceros de esta historia no editaban discos tal y como les gustaría a ellos que fueran. Tenían que endulzar su sonido, hacerla agradable a los oídos de miles de jóvenes que van a comprar el siguiente disco de los Stones, y eso, a la larga será una pesada losa para ellos. En cambio todo este movimiento subterráneo y anárquico que hoy en día un número reducido de retrasados se empeña en buscar comprar y degustar, esta gente no piensa de esa manera, y si bien sus medios son generalmente escasos, sus grabaciones son más fieles al espíritu original que los maquillados discos de los ídolos ingleses del momento.
La gente está harta de escuchar mierda prefabricada orientada al consumidor, sonidos amables, fáciles de digerir. Estos chavales tocaban rock'n'roll, ni más ni menos y no perdían el tiempo adornando ni adecentando el sonido. Escupían las canciones tal y como les salía porque así era como las sentían yeso es lo que diferencia a los Rolling Stones de 1963 de los tipos que actúan bajo ese nombre en el año 2002. Eso y unos cuantos millones más en la cuenta corriente y es que, por muchas historias que me cuenten, no se puede pensar actuar ni vivir igual con 18 años que con cuarenta, y mucho menos si a los dieciocho eres más pobre que una rata y a los cuarenta tienes tanto dinero que no lo puedes ni contar. Y ya que este artículo empezó con la idea de ser una clase magistral de garage, teoría y práctica y se ha convertido en un pequeño panfleto en contra de los músicos de cartón piedra, de los músicos que, como decía Zappa, están en esto por la pasta, (que los hay) y de ancianetes que creen que todavía les queda parte del pastel por comer se resisten a desaparecer. Y que conste que no tengo nada en contra de los viejos músicos que sí han sabido envejecer, Es, yo creo, una cuestión de "necesidades" y la diferencia está en si hacen música por necesidad, porque les sale, o si hacen música por necesidad, porque tienen que comer y no saben hacer otra cosa. Joder, algo habrá que sepan hacer. Pero de todas formas, por favor, que dejen de editarles discos. Aunque si lo miras fríamente la culpa es tanto suya como de los ingenuos compradores que creen que porque un disco lleve un determinado nombre ya es garantía de calidad, La música es música y el intérprete su portador, así que un hermoso portador también puede llevar un zurullo de mierda en su bandeja de plata. Hasta la próxima,

.A
 
 
 

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