NOCHE DE BRONCE EN CÓRDOBA

NOCHE DE BRONCE EN CÓRDOBA

“Córdoba: guitarra de aire y bronce. Nocturno para las campanas de la ciudad de Córdoba” , de Llorenç Barber.

Intérpretes: músicos cordobeses varios, agazapados en los principales campanarios de Córdoba.

9 de julio de 2005.

0:00 h.

Centro de Córdoba.

Bastante gente por la calle.

Por fin, tras años de un qiero y no puedo, el valenciano Llorenç Barber llevó uno de sus conciertos de campanas a Córdoba en una noche de sábado, como él temía, en la qe la gente hace mucho ruido por la calle.

Para escuchar en condiciones las alrededor de cien campanas de Córdoba preparadas para el evento repicando al son de la partitura de Barber, lo ideal hubiera sido estar alto y no qedarse qieto, menos cerca de un campanario. Como la primera opción sólo alza mis oídos 1'82 del suelo, nos conformamos con la segunda premisa.

Nos marcamos un itinerario casi al azar, buscando no salir del centro de la ciudad, donde se localizaban los focos sonoros. A las doce escuchamos el cohete cuyo estallido avisaba a los directores de los diversos campanarios qe tenían qe accionar sus cronómetros y en ese momento nosotros accedíamos al centro por la parte occidental. Enseguida comenzaron a oírse los primeros sutiles tañidos, qe crecían al aproximarnos a cada campanario. En la lejanía se escuchaban curiosos diálogos entre campanarios qe iban metiéndonos en harina. Pudimos vislumbrar a lo lejos a un pollo encaramado a un campanario de la Mezquita; hacia allá nos dirigíamos. No había demasiados transeúntes, pero al llegar asistimos a un impactante espectáculo: la gente se agolpaba en masa a sus alrededores, qizá ávida de ritmos tropicales qe no iban a escuchar, pero casi boqiabierta, pues en ese foco de unas treinta o cuarenta campanas los repiqes se sucedían de manera espectacular. El público aplaudía y vitoreaba a rabiar, entusiasmado.

No nos qedamos parados allí y continuamos el paseo. Subiendo hacia la Plaza de las Tendillas sentíamos de nuevo campanas en la lejanía, qe se oyeron claramente y casi por sorpresa en los alrededores del Conservatorio Superior: eran las de la Compañía. Llegados a las Tendillas, decepción al encontrar uno de los puntos ciegos del concierto, una localidad de teatro por la qe nadie pagaría: el sonido del agua de la fuente del Gran Capitán, bello de todos modos, ocultaba casi por completo los sonidos de las campanas.

Abandonamos las Tendillas en dirección a la Plaza de la Corredera, y ese camino nos llevó al clímax de la obra de Barber: asistimos a una apoteosis forjada por los campanarios de la Compañía, San Miguel, Madres Capuchinas y San Pablo, con el apoyo de Los Dolores y el Santo Ángel, y qizá de San Francisco y La Piedad. Las campanas repicaban nerviosas, estallaban de alegría en una mágica orgía sonora, cerca, lejos, incluso vislumbré casuales juegos con escalas cromáticas. Una maravilla.

El concierto tocaba a su fin tras cerca de una hora de tañidos al aire, pero nosotros entrábamos, triste casualidad, en un segundo punto ciego: la Plaza de la Corredera. Esta vez fue el griterío de la gente sentada en las terrazas lo qe nos impidió escuchar los últimos momentos del concierto. Triste casualidad, inevitable al fin y al cabo.

En fin, tampoco está mal sentarse a brindar por la experiencia de haber presenciado (yo por segunda vez, en esta ocasión como espectador) cómo una ciudad entera nos llenaba los oídos de música.

Genial.

 

- Trabas.

 

01-PRESENTACIÓN Edición 2005

04-NOCHE DE BRONCE EN CÓRDOBA

02-FESTIVAL DE LA GUITARRA... Y DEL PIANO

05-BROUWER, HONORES DE VUELTA AL GRAN TEATRO

03-CUBA, ARGENTINA Y BRASIL EN EL PATIO BARROCO

 

06-crónicas completas de otras ediciones del festival

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