BROUWER,HONORES DE VUELTA AL GRAN TEATRO

BROUWER, HONORES DE VUELTA AL GRAN TEATRO

-Primera parte:

“Concierto Nº 6 «de Volos»” para guitarra y orqesta de cuerdas y “Concierto Nº 4 «de Toronto»” para guitarra y orqesta, de Leo Brouwer.

Costas Cotsiolis, guitarra en “Concierto de Volos” y John Williams, guitarra en “Concierto de Toronto” .

-Segunda parte:

“Doble concierto «El libro de los signos»” para guitarra y orqesta.

John Williams y Costas Cotsiolis, guitarras.

Orquesta de Córdoba. Director: Alejandro Posada.

14 de julio de 2005.

21:30 h.

Gran Teatro de Córdoba.

Aforo: lleno.

La cumbre de los actos alrededor de la figura de Leo Brouwer tuvo lugar el pasado 14 de julio con un concierto homenaje en el qe tuvimos varios privilegios: el primero, escuchar en directo tres conciertos para guitarra y orqesta del cubano; el segundo, qe los intérpretes fuesen precisamente aqellos guitarristas a los qe el maestro dedicó los respectivos conciertos; el tercero, qe el último de los conciertos fuese doble y esta ocasión la primera qe era interpretado en España.

Costas Cotsiolis salió al escenario acompañado de la sección de cuerda de la Orquesta de Córdoba y desde el primer momento hubo problemas con la amplificación. Es terrible depender de estos aparatos en una obra clásica. A pesar de su notable esfuerzo, no se le oyó bien al principio, y él no paraba de hacer señas a los técnicos. La cosa fue mejorando gradualmente y sólo entonces pudimos formarnos una idea clara de lo qe tocaba. Logró concentrarse en el concierto y sacar buen sonido de su guitarra aunqe nos perdimos ciertas lecturas, aún no se sabe si por su culpa o por la de los técnicos. La orqesta sonó bellísima, muy unida y precisa. Se salvó el “Concierto de Volos” , una obra plagada de sonoridades impresionistas y enérgicas danzas.

A continuación salieron el resto de la orqesta y John Williams. Qizá sea uno de los más grandes guitarristas del mundo y lo demostró de sobra con su interpretación del “Concierto de Toronto” . Ya se vislumbraba aquello cuando para afinar dio un simple toqecito a un par de clavijas: el director, contrariado, le preguntó por señas tres o cuatro veces si ya había afinado, si estaba preparado y tal y Williams decía qe sí con la cabeza. Qe sí, qe sí, qe sí, hombre, ya. Y vaya qe sí: fluidez absoluta, potencia sonora y cara de estar simplemente jugueteando con cada pulsación. Inaudito. El concierto es de los mejores escritos por Brouwer, en un estilo qe él mismo llamó hiperromántico, siempre partiendo de una raíz cubana, pentáfona, con construcciones motívicas muy simples y lleno de vitalidad rítmica. Una maravilla. El punto negativo, qe lo hubo, fueron las percusiones, no por falta de precisión, qe no existió en absoluto, sino por su excesiva brutalidad en ocasiones, chirriantes desde el patio de butacas: se distorsionaban entre ellas y distorsionaban lo demás, incluso dudé si en algunos momentos no era un piano solista lo qe percutía. El colombiano Alejandro Posada ofreció una lectura orqestal consistente y digna en una obra para nada sencilla.

Tras el descanso vino el estreno en España de “El libro de los signos” , un concierto para dos guitarras y orqesta de cuerda estrenado el año pasado en Grecia precisamente por Williams y Cotsiolis. Se trata de un concierto con estructura en tres movimientos como todos los demás compuestos por Brouwer. Hay qe reconocer qe el primer movimiento es un poco chocante, sonó muy arcaico, casi simplemente romántico. A medida qe uno conseguía meterse dentro, más Brouwer se veía impregnando la escritura y más viva parecía la obra: aún así no tuvo pinta de ser de los conciertos más logrados. Posada qizá nos dejó fofos algunos pasajes, pero llevó a la orqesta en general con solvencia, y los solistas estuvieron muy crecidos, cada uno a su manera: Cotsiolis completamente encerrado en las paredes de la partitura, concentrado, ensimismado, atento a todo y dando sobradas muestras de maestría; Williams como qien toma el sol en la playa, risueño, haciendo qe su guitarra casi sonara sola, incluso en un intervalo se permitió sacar un papel para pulirse una uña y seguido se lo ofreció a Cotsiolis, qien lo aceptó divertido entre risotadas del público. Se compenetraron bastante bien e incluso se hacían gestos y esas cosas qe hacen los amiguetes qe tocan juntos.

El teatro entero se vino abajo con el último sonido. Más bien arriba, porqe todo el mundo se puso en pie. Fue lo nunca visto en el Gran Teatro de Córdoba. El compositor, qe había presenciado el evento desde la parte de atrás del patio de butacas, corrió hasta el escenario y accedió a él por una entrada lateral. Entre aplausos y vítores qe duraron entre cinco y diez minutos salieron los intérpretes y el compositor a saludar unas seis veces.

Una apoteosis para el homenajeado en la tierra donde desarrolló su labor durante una década. Larga vida al maestro.

 

- Trabas.

 

01-PRESENTACIÓN Edición 2005

04-NOCHE DE BRONCE EN CÓRDOBA

02-FESTIVAL DE LA GUITARRA... Y DEL PIANO

05-BROUWER, HONORES DE VUELTA AL GRAN TEATRO

03-CUBA, ARGENTINA Y BRASIL EN EL PATIO BARROCO

 

Años 2004 . 2006

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