Las dos caras de Tom Waits
“…hay una casa en mi cuadra, parece
que está abandonada y fría. Sus habitantes se mudaron hace largo tiempo, se
llevaron todas sus cosas y nunca más volvieron. Parece que está maldita…”

El
artista californiano Tom Waits nos sorprendió a todos. Desde hace 20 años su
producción discográfica se alternaba con sus intervenciones como actor. En la
década pasada fueron notrable sus colaboraciones con el teatro y fue en el 2002,
cuando decidió poner fín a sus cuatro años de silencio musical. Esta
vez lo hace de la mano de dos discos “Alice” y “Blood Money” ambos basados en
dos producciones teatrales de mediados de los 90, ambas editados por Anti Records
(filial del sello californiano Epitaph) y que con un año de vida han adquirido
la magnitud de obras maestras. Un buen momento para, desde la humildad, intentar
describir ambos trabajos.
Todos podemos tener una idea de como es el mundo en el que Tom despliega su obra: Un universo fantasmagórico repleto de encanto, de evocación hacia ambientes oscuros, tenebrosos, llenos de personajes desesperados, poco dados al disfrute, y sobre todo, inundados de obsesiones…, en definitiva, alojados en la desesperanza. De repente todo vuelve a cobrar vida y a encajar en ese patrón artístico, si bien cada vez con mayores dosis de hipnotismo musical. Así, Alice está basado en las supuestas obsesiones de Lewis Carroll con la niña que le inspiró su Alicia en el país de las maravillas, mientras que Blood Money parte de una historia de 1837 en la que un soldado alemán que ha vivido varios conflictos bélicos se presta a sucesivos experimentos médicos a cambio de dinero, experimentos que lo conducen a matar a su novia y a suicidarse después.




Tom, el ‘crooner’ de los desesperados, traza a la perfección el
rumbo vital de ambos personajes, llevándoles desde su vuelta a la luz del
mundo, para ir discurriendo por actos pasionales, obscenos, entrañables, románticos,…para
acabar llegando al silencio, a su muerte. En este sentido, ambos discos nos
pueden parecer misteriosos y divertidos, fantásticos y terrenales, vitales y
moribundos…
…En estos instantes en que escribo, dentro de horas noctámbulas, en
pleno diciembre, y arropado por el silbido de una ventana mal cerrada y de la
misteriosa mirada de mi gata,… decido volver a re-escuchar (tercera
vez…) ambos discos. En Alice comienza el viaje hipnótico. Y en ese viaje
resuena el título de “Kommienezuspadt”, donde por medio de alaridos
incesantes y con la maquinaria extravagante musical de fondo, Waits parece
evocar a los personajes hilarantes de L.Carrol, dentro de un cabaret ambulante.
Por
el contrario, Waits puede evocar el más bello romanticismo. En “Flower’s
Grave” canta: “Si morimos esta noche,
¿habrá luz de luna allá arriba?...”. Poco más tarde se pregunta: “Dime, ¿quién pondrá flores en la tumba de una flor?” Con un
piano, varios violines, un órgano de iglesia, su mítico pump-organ (la extraña
bicicleta sonora) y un clarinete desafinado contribuyendo a la ambientación, se
convierte en una melodía hermosamente angustiosa.
Después de 70 minutos de haber escrito poco y de muchas miradas perdidas…, pongo en el plato Blood Money. El disco del soldado enfermo, donde el halo de romanticismo queda plasmado en las marchas fúnebres, el gospel gótico y las operetas anacrónicas. En el corte que lo abre, “Mysery Is The River Of The World”, Waits canta en una insólita cadencia, con un acento bronco que parece de otro mundo, mientras una marimba le da un aire de circo. Con menos sección de cuerda y más instrumentos de viento, Blood Money tiene un aire de cabaret lunático.



“Coney
Island Baby”, por ejemplo, evoca una atmósfera de finales del XIX, con una instrumentación
minimalista que remite a días de carruajes y damas con sombrillas, mientras
que el entrañable soldado alemán le canta a su amor. Por su parte, “Lullaby”,
a pesar de la belleza de su música, esta esconde una frase totalmente angustiosa
“El cielo está rojo, la luna está tarada,
papá no volverá nunca”; parece
demasiado para un niño, aunque puede que no para un adulto…
Dos discos, dos viajes al universo de Tom Waits. Una historia musical que
sin lugar a dudas tiene dos etapas: la primera donde su vida deambulaba en
noches etílicas arropado en los tugurios de las noches. Desde Chicago hasta
Nueva York; para acabar con su cuerpo en su tierra natal californiana, en donde
comienza su segunda y más creativa etapa. Un nuevo Waits que desde el be-bop más
tabernario y su alma de ‘crooner’ aboga por ser el mismo. Y esto lo podemos
ver en la edición de su disco
“Swordfishtrombones” en 1983, donde se alejó por completo de los arreglos
clásicos de cualquier producción, con arreglos vocales, tiempos
marcados,…para desenmascararse como un creador de géneros, un folkie atrapado
en sonidos blues.
Cada
vez más cerca de Kurt Weill,
y siempre único en sus geniales desafíos musicales, Tom Waits sigue
escanciando su talento con minuciosa paciencia. Tomando esencias de su ayer y de
su hoy, el californiano eligió el año 2002 para editar dos álbumes: “Alice”
y “Blood Money”, esplendorosos caldos de aroma teatral para degustar
desde el otro lado del espejo.
Ya
hace mucho tiempo que Tom Waits vive a su ritmo. Quizás desde
“Swordfishtrombones” (Island,83). Especulemos: quizás desde 1981, cuando se
casó con Kathleen Brennan. Quién sabe. Las certezas anidan en sus discos. Con
eso basta para advertir que Waits es un artista realmente independiente, capaz
de dirigir su carrera sin atender a las caprichosas razones del show business.
Ese ritmo propio le permitió empezar los años noventa metido en una espiral
hiperactiva que le llevó a editar la banda sonora de “Night On Earth” (Island,
91) y el descarnado “Bone Machine” (Island, 92), y a componer las canciones
de “Alice”, un montaje teatral de Robert
Wilson sobre el universo de Lewis Carroll que se estrenó en Hamburgo en
1992. un año después, repitió colaboración con Wilson en el álbum “The
Black Rider” (Island, 93)... y luego Waits relajó el ritmo hasta “Mule
Variations” (Anti, 99), regreso a las maravillosas humedades de la demencia de
la mano del subsello de Epitaph. Desde entonces, la actividad musical ha vuelto
a instalarse bajo la perilla de Waits. Acudió una vez más a la llamada de
Robert Wilson para iluminar con sus composiciones “Blood Money”, otra obra
teatral, ésta basada en el “Woyzeck” de Georg
Büchner, estrenada en Copenhague en noviembre de 2000. El año pasado retomó
las composiciones (todas firmadas a medias con su señora) de los dos montajes
de Wilson, las grabó, añadió temas nuevos y, zas, en 2002 aparecen dos álbumes
editados por Anti y distribuido sen España por Mastertrax: “Alice” y
“Blood Money”.
La
publicación de esos dos cd’s sirve de arranque de una entrevista realizada en
casa de Waits por Robert Lloyd, periodista del ‘L.A. Weekly’ (y también músico:
ha colaborado como teclista en discos de The Dream Syndicate, Chris Cacavas,
Giant Sand, John Wesley Harding y Steve Wynn). La conversación, grabada en vídeo,
está salpicada por un tono burlón, con desopilantes alusiones al mundo animal,
imaginativas medias verdades (atención a la iniciativa de Waits cuando habla de
su mujer: no se crean todo lo que dice…), juegos de palabras y réplicas
delirantes que sólo se le pueden permitir a tipos como él. Con ustedes...Tom
Waits.
DOBLE
JUEGO --
por
Robert Lloyd.
Estamos
aquí por tus discos. Los publicas a una velocidad asombrosa... Eres un poco
como Greta Garbo...
-un
poco “dejádme en paz”...
Pero
acabas de publicar dos discos al mismo tiempo.
-mira,
la gente se queja cuando pasa demasiado tiempo entre disco y disco, y luego se
queja de que hay demasiados. El público es veleidoso, y yo no puedo
responsabilizarme de cómo se siente.
¿Es
una provocación?
-la
idea de sacar dos discos es que una vez has calentado el horno, mejor aprovechar
y cocinar más de una tarta.
Pero
puedes empachar a la gente.
-para
una vez que cocino, más vale hacer comida para toda la tropa.
-
no lo sé, es difícil de decir. Es sólo lógica de canción. Quizás
se ha ido para siempre, quizás nunca ha estado aquí. Hay dos escuelas de
pensamiento distinto al respecto.
¿Y
tú le llamaste y le dejaste un mensaje?
-bueno,
es una de esas cosas que se dicen para explicar lo que uno siente metafóricamente.
A veces, viendo el mundo, tengo al sensación de que Dios se ha ido de viaje de
negocios y no piensa volver.
Y
por lo que parece, te ha dejado a ti al frente...
-se
ve que sí. Pondrá a un emú en la oficina del director como recepcionista y a
un par más en el almacén.
Tengo
entendido que los émus tienen mucha relación con los dinosaurios, que descienden
de ellos. ¿Es cierto?
-Sí, son sus descendientes directos. En realidad, las escamas son
plumas antes de convertirse en plumas. Si te fijas en una escama, verás que está
a punto de transformarse en una pluma. Bueno, dentro de unos diez millones de años.
Sé muy poco acerca de los emús, aparte de que son interesantes de observar.
Según los entrenadores, son un poco “cabezas de chorlito”.

Tom,
¿cuál es el mamífero más pequeño de la Tierra?
-¿el
más pequeño? El murciélago abejorro de Tailandia, que pesa menos que una
moneda de penique. Imagínate, algo tan pequeño capaz de dar leche...
Correcto.
¿Probamos con una un poco más difícil? ¿Qué hueso del cuerpo humano tiene
la forma de África? Piénsatelo bien porque puede que no sea el que estás
pensando. Probablemente ibas a decir la pelvis.
-no,
no iba a decir la pelvis. Iba a decir la escápula.
¡Correcto!
La escápula tiene la forma de África.
-¿he
ganado el aparato de aire acondicionado?
Sí,
veo que además tienes mucho espacio para ponerlo ¿Sabes por qué?
-no,
ése es otro terreno. No sé la respuesta.
¿Comparamos
tus dos nuevos discos, “Alice” y Blood Money”? Si sacas dos discos a la
vez, creo que debes dar alguna pista a la gente, para cuando vaya a la tienda...
-¿porque
son consumidores?
Por
eso mismo. Tienen sus 14 dólares con 95 o lo que sea que cuesten los discos
ahora...
-han
subido.

Vaya.
¿Qué pasa con la gente que ve las dos portadas y no sabe por cuál decidirse?
¿Qué les dirías?
-Dios
mío...Supongo que “Alice” es como tomarse una pastilla, es más soñador, más
como una droga; está más en la inopia, tipo “estoy soñando”...¿Qué era
lo otro?
Tu
otro disco, “Blood Money”. Ya veo que dos nombres son muchos para recordar,
pero inténtalo.
-está
más arraigado en la tierra. Tam, tam, tam... Es más rítmico, tiene más que
ver con el mundo real.
¿De
verdad crees que tiene que ver con el mundo real?
-no
sé, quizás estoy simplificando demasiado. Tengo tendencia a hacerlo.
¿Alguna
vez te ha ocurrido que te descubres haciendo sonidos con la voz que no tienen
ningún significado?
-me ocurre muy a menudo.
¿Ah,
sí?
-se
llama subvocalizar. Supongo que es una parte de la evolución del lenguaje,
aunque en este caso va hacia atrás, hacia cuando los sonidos sólo eran formas
muy sencillas que aún no tenían significado. También puede que sea disléxico,
que me cueste fijar la atención y esas cosas...
¿Algún
ejemplo de eso en los nuevos discos?
-hay
una canción en “Alice”, “Kommienezuspadt”, donde algunas palabras
tienen sentido, pero el resto sólo son sonidos sin sentido. Mucha gente después
de escucharla me ha dicho: “Oye, no sabía que hablaras rumano”; o “un
dialecto extraño del sueco”. A algunos les he dicho que si hablaba esos
idiomas, pero la verdad es que no.
¿Has
hecho alguna pensando en el rumano?
-no
en el rumano en particular. Sólo intento divertirme con los sonidos. Inventarme
un idioma tiene su parte de emoción, porque nunca sé qué palabra diré después.
Me produce un sentimiento de libertad.
¿Intentas
decir algo en particular cuando inventas esas palabras?
-me
muevo en emociones distintas: me enfado, siento compasión, estoy triste... Es
un abanico muy amplio, pero lo expreso sólo con formas (y hace una demostración
de dos idiomas distintos de su invención).
¡Eso
era chino!
-¿ves
lo que quería decir? Mucha gente cree que es un idioma. Y de hecho es terapéutico,
pruébalo. Cuando estés enfadado no digas palabras, sólo formas y sonidos.
Cuando
me enfado me olvido de cómo se habla y sólo digo formas y sonidos.
-muchas
letras de canciones nacen así, con el sonido; y después, de alguna manera, se
le añade la música y al final tienes la palabra. Por lo menos, yo lo hago así.
Pero hay una historia tras la canción “I’m Still Here”. No parece
que haya empezado sin sentido.
-es
cierto, ésa es una canción en el sentido más tradicional. La historia
consiste en que en la Universidad de Oxford hay una celebración y quieren que
Alicia, la de “Alicia en el País de las Maravillas”, que por entonces tiene
más de 80 años, diga unas palabras ante los alumnos. Alicia llega tras un
viaje muy largo, sube al escenario, se acerca al micrófono, le da unos golpes y
dice unas palabras. Y ésa es la canción hipotética que escribimos para esa
situación, la canción que imaginé que alguien cantaría o pensaría en un
momento así. Es una situación extraña, imaginar que esa niña de 9 años se
ha hecho vieja...
O
sea, que ésa es la canción que cantaría Alicia si se pusiera a cantar en un
momento así.
-bueno...
Como un musical para Brodway, ¿sabes?
Tengo
otra pregunta, y quiero que te lo pienses antes de responder. ¿En qué tono
cantan la mayoría de moscas domésticas?
-lo
sé. En fa.
¿En
fa?
-Exacto.
¿Cantan
toda la escala?
-No,
no, sólo el fa de la octava del medio. Puede que al final de sus vidas se vayan
de tono, pero...

No
hay variación en la vida de las moscas, eso es lo que me quieres decir.
-bueno,
seguro que pasan por cambios muy transcendentes, pero no se puede deducir del
tono de sus voces. Si hubiese una mosca en esta habitación, lo podríamos
comprobar.
Debe
de haber alguna.
-No
lo creo.
Especialmente
si tienes la casa tan limpia.
-Es
casi como la consulta de un médico, sí.
“Esterilizada”
es como la llamaría yo.
-¿Alguna
pregunta más?
Bueno,
había quince pero hemos dejado seis fuera... ¿Qué dijo Stalin sobre el jazz?
-¿qué
dijo Stalin sobre el jazz? Dijo: “Hoy tocas jazz y mañana traicionas a tu país”.
Estaba escrito en carteles colgados por toda Rusia: en los metros, en los
teatros, en las cervecerías... Parece que no era un gran aficionado al jazz.
¿A
quién acudes en busca de consejo? ¿Lo necesitas alguna vez?
-¿a
quién se lo pido? Dios, no lo sé...

¿A
Green Hornet? (se refiere a un personaje interpretado por Van Williams en la
serie televisiva de los sesenta “The Green Hornet”, donde también aparecía
Bruce Lee; la máscara que lleva Waits en las fotos de promoción recuerda a la
que lucía ese personaje). ¿A Fats Waller? ¿A Oscar Levant?
-de
hecho, he pedido consejo a Linterna Verde, a Estela Plateada y por supuesto a
The Eyeball Kid: siempre puedes contar con él para visiones y clarividencia (en
“Mule Variations”, Waits ya le dedicó una canción a ese personaje de cómic
creado por Eddie Campbell, el dibujante de “From Hell” de Alan Moore). Pero,
sí, supongo que durante años he buscado inspiración en Fats Waller
(irrepetible pianista neoyorquino de jazz de los años treinta, conocido por su
irreverente e irónico sentido del humor). Y en Oscar Levant (bizarro actor y
compositor estadounidense que pasó largas temporadas en hospitales psiquiátricos),
si consigo mantenerle alejado de mi armario de medicamentos. Sí, recurro a los
discos cuando necesito consejo...
¿Recomendarias
tus discos como guía para alguien, le dirías que buscara en canciones como
“Misery Is The River Of The World?
-¿es
la miseria el río del mundo? ¿Me preguntas si hay un río que se llame Misery?
No hay ninguno… Una vez recibí una carta de una niña de 9 años de Illinois.
Me decía que se había metido en problemas porque había llevado un disco mío
a la escuela. Quería que yo fuera allí y la defendiera. Me dio el teléfono de
casa de su profesora y me pidió que la llamara. Decía que le encantaban mis
canciones y que mi voz le recordaba a algo entre un petardo y un payaso. Me
gustó mucho.
Hay
mucho margen entre una cosa y la otra…
-nos escribimos durante un tiempo, pero luego perdimos el contacto.
Voy
a intentar pillarte.
-estoy
preparado.
¿Las jirafas tienen cuerdas vocales?
-No.
Imagino que fue una elección. Dios debió de decirles un día: “Podeís tener
un cuello de 27 pies de largo o cuerdas vocales”. Y eligieron cuello.
Si
te lo preguntaran a ti, si Dios volviese de su viaje de negocios y se pusiese en
contacto contigo para decirte: “Tom, ¿cuello o voz?...
-Diría
voz. Estaría bien tener las dos cosas, pero tengo entendido que casi nunca
ofrecen las dos juntas.
Igual
que tus dos nuevos discos, que no se ofrecen juntos.
-No,
son entes separados. Puedes comprar uno o los dos, pero no estás obligado a
comprar los dos. De hecho, no estás obligado a comprar ninguno.
¿Ni
tus familiares?
-no,
no hay que obligar a nada…

¿Bailas
mientras cantas?
-Sí,
canto y bailo. ¿No lo hacemos todos? Supongo que formo parte de una gran
tradición, de alguna manera soy como…
¿Gene
Nelly, Fred Astaire,…?
-Sí,
el negocio del circo, de este negocio que llamamos “el espectáculo”.
En
el videoclip de “God´s Away On Business” se te ve muy “adulto” encima
de los zancos.
-Gracias, Robert.
¿Los
habías usado antes?
-Sólo
cuando era niño. Pero me acordaba de todo, creo que todos tenemos una especie
de memoria para zancos y cosas así. Es como cuando pensaba que había olvidado
cómo se repara una cometa, pero no. Te sorprendería hacer volar una cometa
después de años de no hacerlo. Todo vuelve.

Es
como ese dicho sobre andar en zancos… Otra cosa, ¿cómo sabes cuando una
canción está terminada, Tom?
-no
siempre sabes cuando está lista. A decir verdad, no estoy seguro de si las
canciones se llegan a terminar alguna vez. Siempre están cambiando… Como las
canciones de saltar a la comba: ¿Cuándo están terminadas? Nunca. La gente les
cambia el tiempo, les añade estrofas nuevas, elimina las viejas. Supongo que
cuando estás listo para grabarla y crees que se acerca a tu objetivo ya puedes
“cortarle la cabeza al pescado”… Ésa no es la mejor analogía, ¿verdad?
No.
-míralo
así: ¿por qué la gente habla de “capturar” algo en una canción? Porque
la canción tiene algo que está vivo, y la gracia de la grabación consiste en
capturarlo y mantenerlo vivo. Ése es el reto en el estudio.
O
sea, que para ti el mundo es una especie de reino salvaje, ¿no? Te veo como el
Yule Gibbons de los cantautores (personaje tipo David Crocket de una serie de
televisión norteamericana).
-gracias,
Robert.

De
rodillas, cazando sílabas sin sentido al vuelo… Tom, dime, si no estuvieras
aquí hablando conmigo, ¿qué harías?
-Vaya,
no lo sé. ¿Quieres decir qué alternativas tengo a lo que hago?
Sí,
¿qué carta tienes en el bolsillo?
-Cuando
era pequeño tenía un negocio de venta de lombrices por correo. A veces me
acuerdo y pienso que siempre podría volver a dedicarme a eso. Y además está
lo de gerente de hotel (se refiere a su casa, escenario de la entrevista)…
Ya
me he dado cuenta de que tienes un don para la decoración, Tom: las paredes están
totalmente desnudas.
-Lo
sencillo es lo mejor, ¿no crees?
Me
parece que aún no te he hecho todas tus propias preguntas. Colaboras con tu
esposa, y aun así seguís casados.
-Muy
buena pregunta. Pero no es una pregunta es más una afirmación.
Son
las dos cosas a la vez.
-Bien.
Trabajo con mi mujer y creo que esa es la razón de que sigamos casados. Cuando
la conocí, ella hacía de crupier de black jack en una sala de juego en
Emeryville, y hace de todo: repara motos, se dedica a las grandes finanzas, hace
pesca submarina, tiene carnet de piloto, corta el pelo… Lo que quieras, de
todo.

¿Cómo
encuentra tiempo para trabajar contigo?
-Ése
es el problema. Tengo que hacer la reserva muy pronto.
¿Por
eso te tomas tanto tiempo entre disco y disco?
-Veo
que ya te vas dando cuenta de cómo funciona esto.
O
sea, que hasta que no arregla la última Yamaha…
-Bueno,
funciona, no sé cómo, pero funciona. Y mejor no tocarlo si no se estropea, ¿no?
Trabajamos bien juntos, y confío mucho en su opinión. Si no vas con cuidado,
esto puede acabar siendo como lo del traje del nuevo emperador, te hace falta
alguien a quien decirle: “Cariño, ¿qué te parece esto? ¿Es una porquería?”.
Además, tiene un gran sentido de la melodía, y es la única de los dos que
toca el piano y lee música.
¿Cómo
lo haces para que no se monte una carrera en solitario?
-Bueno,
no le gustan los focos. Así que funciona.
Una
compañera muy bien elegida: se queda en segundo plano…
-Eso,
le pongo un bozal y la ato al radiador.
Los nuevos discos están llenos de formas musicales distintas.
-Como
las barcarolas…
No
recuerdo a nadie que haya escrito una desde Offenbach y sus “Cuentos de
Hoffmann”.
-En realidad, una barcarola es un vals marítimo. Barca es una palabra
vulgar para barco, y “rolle” (de roll: en inglés, rodar)… Por eso muchos
valses los escriben marineros, porque están siempre balanceándose, de un lado
para otro del barco. “Barcarolle”, ahí lo tienes.
¿Hay
algún otro miembro del reino animal del que quieras hablar antes de que te
dejemos con tus emús? ¿Termitas, cuervos?
-Cuervos,
¿te refieres a los adolescentes del mundo de los pájaros?
He
oído algo de eso.
-Pues
sí, son los adolescentes del mundo de los pájaros. Lo que ocurre es que a las
nueve de la mañana ya tienen todo
el trabajo hecho. Y todo el día por delante, se dedican a jugar. Juegan a rugby
con una piedra, hacen carreras por las calles de la ciudad… También organizan
concursos de matar insectos.
¿No
tienen problemas con las autoridades de los pájaros?
-Seguro
que de vez en cuando. Pero cuando tienen tiempo libre se sientan sobre un
hormiguero y esperan hasta que las hormigas les cubran de arriba abajo. Se ve
que no hay una explicación biológica para ello excepto que les proporciona
placer hacerlo. Se les ponen los ojos en blanco y contonean con las hormigas
corriendo por encima suyo.
¿Así que no hay ninguna autoridad en sus vidas que les mantenga en
vereda?
-Parece ser que no. Dicen que es comprensible que hagan cosas así porque tienen mucho tiempo libre y el cerebro más grande de entre todos los pájaros en relación a su tamaño. Es casi como si fueran adictos a una droga; se pasan todo el tiempo, cada segundo que pueden, en el hormiguero después de haber hecho su trabajo por la mañana… Me miras como si no me creyeras.
¡Yo
he visto cuervos trabajar! Cuando trabajas con los músicos que contratas para
grabar, ¿les haces sugerencias extrañas?
-Yo
no lo llamaría extraño; pero si tienen que pasar un par de horas en el coche
para llegar hasta aquí y grabar, les pido que no escuchen música. Es muy
pronto y tienen que estar a las diez de la mañana para grabar, así que por poco
que puedan les pido que no enciendan la radio, porque me gusta que al empezar
estén frescos y despejados. Está bien saber que hagamos lo que hagamos es lo
primero que ocurrirá ese día, por lo menos musicalmente.
-Exacto,
es muy parecido...
Traducción:
Roger Roca
Entrevista
extraída de la revista Rockdelux (2002)
Javi 'musikas' les informó.