opinanRock en la transición.

por BENITO CARRACEDO.
(extraído del libro “Crónica de Valladolid 1936-2000)

Si hubiera que señalar un principio o punto de partida para hablar del rock, el pop y derivados, durante la Transición bien podríamos empezar con Teja Enmohecida y "El" Niebla (así están los recuerdos, la memoria también).
¿Fue en los 70 o en los 80 cuando tocaron en la Sala Borja, Cucharada, grupo donde tocaba un Manolo Tena vestido de sevillana?
¿Fue en 1985 cuando un ladrillo cayó sobre el teclado del Mecano, Nacho Cano?).
Un grupo y un local, un bar, que anunciaban o eran la avanzadilla del cambio que en la sociedad se estaba produciendo (la música, a diferencia de la política, siempre va con los tiempos y las dictaduras como la de Franco en España sólo retrasan su inevitable llegada. A no ser que los fachas inventen algo para que esto no sea así).

AÑOS 70. Con un nombre que sonaba a grupo de música folk, Teja Enmohecida, se presentaba a principios de los 70 como otra orquesta de pachanga -era lo que abundaba-, repertorio basado en éxitos musicales principalmente anglosajones, sólo que, en su caso, con versiones de otros grupos distintos a los que hasta entonces se llevaba en lugar de Beatles o Rolling, de Janis Joplin, Jethtro Tull o Hendrix. Pero lo que marcaba una diferencia con respecto a las otras orquestas era su aspecto digamos "hippioso" (¡pelos largos!) o "progresivo" como el rock que iban  a interpretar posteriormente (Pink Floyd, King Crimson...).
Por Teja pasarían músicos como Thor Santamaría, Pablo, Arturo, Cris, Miguel Orrasco -autor de los primeros temas propios del grupo-, Luis Moraleja -futuro integrante de (Paco) Clavel y Jazmín-, Oscar Astruga también conocido después como "el batería de Mecano", reputado y solicitado músico de sesión y acompañamiento. Estos y otros (Pancho, Luis Orduña) serían la cabeza visible de esa primera hornada de músicos de rock de la Transición (algunos todavía en activo).
 En cuanto a "El" Niebla, fue el primer bar musical de la ciudad tal y como entendemos lo de musical actualmente, se encontraba situado en la esquina de Ruiz Hernández con la Universidad  y fue el punto de reunión de hippys, post-hippys y los nuevos "enrollaos". La importancia de los bares siempre ha sido fundamental en el devenir musical de Valladolid, sobre todo en aquellos años, dando lugar a concentraciones de garitos llamadas zonas.
Una de las primeras fue la de San Juan, donde se  reunía la juventud más o menos moderna, bastante politizada en aquel entonces, pero ya enarbolando el porro junto al chato de vino, es decir bares de toda la vida junto a los nuevos bares musicales. Y en sus calles se veía otra forma de vestir, se escuchaba otra forma de hablar... Entre los más famosos, y de los primeros, estaba El Ensayo donde sóno atronador el "God save the queen", de Sex Pistols, recién traído de Inglaterra por su dueño Pepe Nieto, local donde también empezarían a venderse entradas para los primeros conciertos de grupos de fuera de la ciudad.
Curiosamente, esta zona de San Juan era conocida allá por los años 40-50 como de "los tumultos" porque en ella se ejercía la prostitución; ahora en los 70 era el centro de la incipiente movida; después vendrían Cantarranas, Francisco Suárez...
En cuanto a las discotecas, Shout!, en Miguel Iscar, con un ambiente guatequero y música del momento.Pero sobre todo "el" 400, lo que ahora es la Sala Subterfugio, centro nocturno de la movida, la intensa vida nocturna de esta ciudad, de cuando se salía todos los días por la noche y no sólo los fines de semana.
Y la noche fue tan importante como los primeros conciertos de grupos procedentes de otras provincias españolas, los grupos que ya empezaban a marcar la pauta, el sonido de los nuevos tiempos que recorría el país.
Ya había muerto el dictador Franco (Un café como el Ideal Nacional en plena Plaza Mayor con el careto del asesino a la entrada acabaría por convertirse en centro de fumetas. La policía hasta ese momento entrenada para la búsqueda y captura del rojo no se enteraba, hasta que llegó el futuro jefe de todos ellos a nivel nacional, Rafael del Río, y les fue enseñando lo del canuto, no el de hacer la o) .
Y llegaban a esta ciudad grupos como la Companya Eléctrica Dharma, Música Urbana con Carles Benavent, la Orquesta Mirasol Colores -éstos en el mismísimo Teatro Calderón (olor de hachís en el gallinero)-, Iceberg, con Kitflus, ahora mano derecha de Serrat. O rockeros como Burning, Moris, Ramoncín y los W. C., los tres juntos en el Polideportivo Huerta del Rey, uno de los escenarios de estos primeros conciertos junto a la Playa de las Moreras, por donde también pasarían andaluces progresivos como Imán o Granada y más rockeros como Mermelada (el grupo de la actual J. Teixi Band) o el Teatro Valladolid donde se presentarían Kaka de Luxe y unos Aviador Dro que se dejaron ver por las calles de la ciudad con sus andares robóticos, sus monos de obrero y sus gafas futuristas mientras iban a la radio junto a Samuel Encinas, director del programa "Música Acida".
Había ya otros programas en la radio haciendo sonar pop y rock del momento (Disco Clan, Los superventas) pero en ellos no escucharías a Moby Grape, Grateful Dead o Comander Cody como sí sucedía en el programa de este también crítico musical para el periódico la Hoja del Lunes (después vendría Valiño o V. que de las dos formas firmaba en el Norte de Castilla).

AÑOS 80.  La cosa musical empezaba a tomar cuerpo y a sentar las bases de lo que tenemos ahora. Desaparecido el 400, otras discotecas se apuntan a programar actuaciones, en el América (ahora Radiola) llegan Parálisis Permanente y un Loquillo y sus Trogoditas con permiso militar fin de semana, y por las mañanas los santaderinos Bloque, entre otros; en La Oka (ahora Mambo), Triana, La Mode y unos Radio Futura sin nada que ver, vestían petos plateados (look glam), con lo que luego serían (¿Y los sevillanos Storm? ¿vinieron? ¿dónde?).
Luego con el éxito de la "movida", éstos y otros grupos españoles pasarían por la ciudad ya fuera dentro de la programación de las ferias y fiestas (Tequila, Los Secretos, Alaska y Dinarama...) o fuera de ellas (Derribos Arias, Nacha Pop, Barón Rojo, Sex Museum).
Se monta Discos Foxy, luego vendría Discos K. Otras discotecas comienzan a ser la verdadera referencia del rollo: Ziggy, Landó o el Hippo, nuestro Rock Ola de provincias, por donde pasarían grupos internacionales como Toy Dolls, Jazz Butcher, Meteors, Godftahers, Inmaculate Fools, Smithereens, Inmates y el mismísimo Johnny Thunders, entre otros. Y esto es algo que se ha perdido actualmente: traer grupos de fuera aquí.
Radio Karibú, la perseguida radio pirata, comenzaba sus emisiones y traería a unos Siniestro Total que acababan de echar a Germán Coppini, y después a La Polla Records (el punk siempre tuvo un buen número de adeptos por estas tierras). Para paliar la falta de locales dedicados a la música en directo se monta El Cuarto de Estar instalado cerca de Zaratán (la misma nave que ocuparía tiempo despues la Komplot) donde El Ultimo de la Fila, en sus inicios, provocaría un llenazo histórico; donde también actuarían los suecos Nomads y otros grupos hasta su prematuro cierre, esta vez no por la policía, ni por broncas del público (el público no era como el de ahora, todavía no sabía estar en un concierto y mucho provocador gratuito también como pasó en el concierto de La Polla Records), sino por... eran ya mediados los 80, y otros intereses ("bisnes") se imponían al "rollo" de la movida.
La proliferación de bares, cafés, enrollados no cesa y se extiende por toda la ciudad (Cafetín, La Luna, La Calleja...).
Un ex-Nadie, monta un estudio de grabación, Armando Records; surge un sello discográfico, Flyer Records, de corta duración y donde Festi Davini publica su primer disco. El Pigalle, antiguo puticlub y actual Tío Molonio, se transforma en uno de los centros de la movida musical local. Se acaban los 80.
AÑOS 90. La cosa musical está normalizada, todo lo normalizada que puede estar en una ciudad de provincias. Una década que comenzaría con la llegada a la ciudad tres nombres claves, históricos, legendarios del rock (antes ya habían venido gente como Thin Lyzzy o Funkapolitan), conciertos organizados por Alberto y Pablo, los mismos que habían estado llevando el Hippo y a ellos les debemos el haber tenido aquí a Iggy Pop, Ramones e Ian Dury.
El resto es historia más conocida, aún no enmohecida, de recuerdos no tan neblinosos.

 PARTE DOS: LOS GRUPOS DE VALLADOLID.

Tras Teja Enmohecida, formado con músicos procedentes de grupos como Raíces o Molécula, no tardarían en surgir otros que poco o nada tendría que ver con éstos y con las orquestas de pachanga sino con el rock y el pop del momento. Se perdió en calidad técnica, en formación musical, pero a cambio ofrecían un repertorio propio y un sonido acorde a los tiempos. Aún así parte de los de Teja se reciclan y  forman Datura, un experimento más rock sinfónico y propio ya totalmente alejado de las versiones. Otros grupos en la misma onda que Teja Enmohecida fueron Papa Frita, con el legendario Patata a la batería y que llegarían a grabar para Chapa-Zafiro, Snoopy o los que se reunieron en el Polideportivo Huerta del Rey un día de 1977: Olid 96, Astros, Sauce, Sorpresa, Mac Gregor, Cosa Nostra dando la réplica, o la nota, al concierto que ese mismo día se celebraba en Las Moreras con Iceberg, Resurrección y Dimensión.
Con la llegada de los 80, estos grupos y músicos veteranos se dispersan o se centran en las orquestas de verbena.
Así en el 82 se celebra el primer concurso de Rock organizado por el Ayuntamiento, que será ganado por unos leoneses, Cardiacos, quedando segundos El Tren de la Bruja, en cuyas filas se encuentran futuros componentes de Objetivo Perdido, uno de los abanderados del pop local (otros: Reflejos, Exit, Automáticos, Mascarasmás, La Tregua, Mala Vida...).
Ya llegarían los rockers, y lo de que esta ciudad siempre fue muy rockera, dicho ya por envidia o porque era cierto.
Al año siguiente el concurso sería ganado por los Nadie, su simpática vestimenta a lo Blues Brother con gabardina se impondría a los punkys de Pelotón de Ejecución.
 Ese mismo año se publica el disco, editado por el Ayuntamiento, "Valladolid 83", con canciones de Objetivo Perdido, Reflejos, Analgésicos (su cantante pasa la historia no escrita del rock local como protagonista, digamos, del fin de la aventura Standar Oil) y Disidentes, que firmaban la mejor canción del disco: "Asesinato".
En el 84, los ganadores son Fallen Idols o el triunfo del rock and roll.
En el 85 aún se celebraría un último concurso, sin interés para nadie.
Pero ya la actividad de los grupos en  la ciudad era cada vez más importante; incluso se forma un colectivo, Standar Oil, donde varios grupos se reunen para buscar actuaciones, tener equipo propio... duraría año y medio y vendría a significar que los grupos de aquí no se llevan bien, que no hay unión.
Mejor suerte correría otra experiencia similar a principios de los 90 con el Colectivo de Bandas de Rock, con grupos afines ya fuera musical o ideológicamente: lo marginal une, las clases medias ya se sabe... Peras y macarras, pijos y chachos, poperos y rockeros, niños bien y punkys, entre estas dos facciones se dividían y repartían los grupos locales o la juventud, eso sí con una presencia mayoritaria de los segundos, aunque sean los primeros los que se suelen llevar el gato al agua.
 Con "Carla", Los Nadie parece que van conseguir que un grupo vallisoletano tenga éxito en el resto del país, algo que no pasaba desde los 60 con Los Mismos. Fichan por Nuevos Medios, venden 1.000 copias en un mes, aparecen en el programa de televisión de García Tola... Pero como todo el mundo sabe, el que sería primer grupo vallisoletano en triunfar, después de Franco, iban a ser Celtas Cortos. Y ahí seguimos. Luego vendrían Greta y los Garbo, chicas lanzadas al estrellato desde las Delicias, voz privilegiada de su cantante, canciones de corte negro (soul) en el principio, luego de todo.
(El punk-rock contestatario siempre contó con una notable representación en los 80, en los 90 y en este nuevo siglo. A mediados de los 80, surge una banda llamada Cloaca Letal, formada no por jovencitos airados e inexpertos musicalmente, sino por músicos veteranos como Oscar Astruga o Charly Crespo y J.C.Martín, siendo el único nuevo su cantante, curioso personaje que convirtió el club de alterne donde trabajaba -enfrente del Olid Meliá- en un bar musical, sin chicas, para luego empuñar el micro en esta banda que miraban más al primer Ramoncín que a los auténticos grupos punk, pero su acierto con el nombre y el tema que daba nombre al grupo, "Valladolid, Cloaca Letal", les hicieron pasar a la historia o simplemente a ser recordados, aunque el experimento comercialmente, lo que buscaban, no funcionó).
 Entre finales de los 80 y principios de los 90, el panorama musical local cuenta con un buen número de grupos, salir de aquí era una asignatura pendiente cuando no una obsesión. Mucho tuvo que ver en el impulso que tomaron en estos años la Sala Pigalle, con Germán al frente (la luna es más bonita vista desde fuera: su gran fiesta) por donde pasarían prácticamente todos los grupos locales existentes durante el tiempo que duró, al tiempo que retomaba lo de los concursos. Aquellos grupos al menos marcaron una época, la revista Primera Línea dedicaría un reportaje a la movida vallisoletana y el programa musical de la televisión catalana, Plastic, haría lo propio rodando en el Pigalle a Higadillos, Nadie y Retrovisores. El tirón de Celtas Cortos se notaba (En el Pigalle debutaría la Karton Boulevard Imbérica, nada que ver musicalmente con lo que hace actualmente, folk fusión europeo, iban de vanguardistas, experimentales). Podría decirse que gracias a ellos la vida musical salió de la apatía en la que había caído. Aunque la cosa continuaría con las mismas penurias, dificultades, pero eso sí el número no sólo no ha bajado sino que ha aumentado aún más. Hablemos de algunos de aquellos grupos.

 FALLEN IDOLS.-
 Ellos son uno de los pocos grupos vallisoletanos recordados, queridos y citados  en la prensa especializada, llegaron a recibir el nombre de "la mejor banda de rock and roll vallisoletana de todos los tiempos", sobre todo una vez que se separaron, algo que quedó claro cuando hacia 1989 se editó el disco "The return of F. I.", con buenas críticas y ventas a nivel nacional. Buena parte de esta repercusión  se debe a su cantante, Jimmy, imagen del grupo, quien cancelaría la banda y se trasladaría a Madrid donde formaría The Nativos junto a músicos de Pistones o Enemigos y con los que grabaría un mini-cd; además de mejorar como músico y cantante. Y es que F. I., al principio, no eran más que un grupo de amigos a los que les gustaba el rock and roll y tenían en Jimmy a un gran conocedor del género, sabía quien era Kim Fowley y esto es algo que ignoraban el 100 % de los músicos de aquella época. También formaba parte del grupo El Niño, reputado batería también trasladado a Madrid donde tocaría con distintos grupos como Sex Museum o toda la última etapa de Def Con Dos.

 THE BUMPERS.-
 La banda garagera por excelencia, la madurez del rock hecho aquí mejorando notablemente a aquellos ingenuos Fallen Idols. Varios de ellos venían de Primitive, que llegaron a telonear a La Polla Records en aquel memorable, en todos los aspectos, malos incluidos, concierto organizado por Radio Karibú. Sucedía a mediados de los 80. Contaban con un guitar-killer de primer orden como Jorge. Dro les publicaría varios singles y fueron toda una referencia para el rock vallisoletano, semillero, impulsor, instigador de futuras bandas como Rippers (con ese gran showman que es Txiki; y Elías, Germán, Mario, Horacio), La Jungla, Los Indios, Los Miembros... Unicos. Un clásico.

 LA JUNGLA.-
Curiosa mezcla de veteranos (Horacio Bumper e Iñaky) y novatos (Mario y Nuria, sí por fin una chica en un grupo). Lo suyo era el rock "en formato cóctel molotov", con algo de performance y el cantante más rompedor visto aqui sobre un escenario (algo rompía en cada actuación, por lo general sin querer, tal era su pasión rockera). Tocaron bastante, también fuera de la ciudad, luego entró un guitarra  más (Miguel Tropicana) y llegaron a editar un disco grabado en directo en la Hippo. Tras la separación algunos de sus miembros pasarían a bandas como Brokers, The Rippers, La Banda de Joe...

 HALLEY.-
Si hay que citar a un grupo de heavy metal, bien puede ser éste, aunque había otros como Crom, Speed Fire, Arvak, Metal Sound, Kargun, a finales de los 80-principios de los 90. Pero este quinteto-cuarteto son sin duda los que más lejos llegaron y duraron. Julio (voz); Toño y Jose (guitarras) y Miguel (bajo; actualmente en Enrocke) eran la base. Su heavy metal era el de los Barón Rojo (tocarían con ellos en Madrid), Motley Crue, Twisted Sisters, Dio y un pequeño hueco para Asfalto. Temas propios que plastificarían en un único Lp, tras el que no tardaría en venir la disolución. El heavy-metal entrañable y en estado puro y con su correspondiente look.

ROSAS EN BLANCO Y NEGRO.-
 A este cuarteto se le puso la etiqueta de psicodelia castellana por su pop de fuerte  influencia beatle. De los más activos a la hora de darse a conocer. Ficharon con un sello madrileño (Romilar-D), editaron dos discos, la revista Rock de Luxe llegó a regalar un flexi disco con algunas de sus canciones, tocaron en salas importantes del estado: el marketing era importante. Manolo Trujillo, Simon Duggan, Céxar Parrado y Agustín Villafáñez (estos poperos usaban apellidos) sabían muy bien cómo había que hacérselo para vender su producto y a ellos mismos dentro de la incipiente escena alternativa o independiente. Tras separarse, Céxar y Agustín formarían Bitter Fix con gente de El Viaje de las Flores (otro interesante grupo pop con chica en las voces), un proyecto pop-rock más vibrante y actualizado, pero terminarían por dejarlo e irse a Londres donde Céxar descubriría las maravillas de la música electrónica y el drum and bass.

OBJETIVO PERDIDO.-
Contemporáneos de la "movida", lo suyo era el pop. La casa de discos Dro les sacaría un single producido por Alberto Gambino en el 82; luego vendría un maxi con la "famosa", "Te canta la seta", y su inclusión en un recopilatorio por haber quedado finalistas en un programa de Radio Nacional. Tocaron mucho, sobre todo por Castilla y León, y en Madrid lo hicieron en el Rock Ola y en Alcalá 20 (una semana antes de su terrible y desgraciado incendio). Tras su disolución algunos (Juan, Manolo) entraron en el negocio de la música como promotores de conciertos (Alacrán) o encargándose de los montajes de dichos conciertos; otros como Chusma su cantante pasarían a la docencia, profesor de música, claro.

LOS RETROVISORES.-
¿Mejores que Los Flechazos? Pues sí que lo era esta banda mod vallisoletana, la mejor y única. Dos años intensos (89-91) y en constante, y esta vez verdadera, evolución. Ginés en la batería; Luis al bajo, y Horacio, ese genio asturiano recalado en esta ciudad del interior, a la voz y guitarra, se conocieron en el instituto coincidían en gustos (Beatles, Small Faces, Who) y en forma de vestir: como mods. Y pronto empezarían a rodar por los garitos de la ciudad, "no tenemos calidad, pero somos contundentes", decían. Algo que sí empezarían a tener según pasaban las actuaciones -también por fuera- y el tiempo. Una maqueta con colaboraciones y producción de los Celtas Cortos, Goyo Yeves, Oscar García y César Cuenca. Su punto y final quedaría marcado por su participación en un concurso organizado por una marca de ginebra, bastó que Horacio, todo un carácter, dijera que él tomaba la de la competencia para que no fueran seleccionados, la mayoría del jurado apelaba a la mala imagen que podrían dar de Valladolid en la final. Y aquel fue uno, otro más, de sus memorables conciertos. Tras el fin, Ginés se iría a Substitutos; Luis montaría otros grupos y Horacio recalaría en Los Nadie, antes de regresar a su tierra, donde sigue haciendo música. Como escribió Luis Angel Gónzalez en el periódico Alerta, "estos chicos son auténticos retrovisores por donde se ve con clara nitidez lo que fueron los años 60" o como dice la canción de los Kinks "I'm not like everybody else".

HIGADILLOS.-
Los reyes del ripio, que les decían en Radio 3. Rock hepático que decían ellos. Los autores de "Pucela me la pela". La sencillez del rock al servicio de unos textos llenos de genio e ingenio y mucho humor, del mejor que se puede hacer en una ciudad como Valladolid. Luciano y Juanjo eran los encargados de facturar aquellos magníficos ripios rockeros en canciones como "Especulación precoz", "Sánchez Vicario", "Las uñas de los pies", "No me baja la regla", "Borracho aquí tirao", "Piel del diablo" y tantas otras que escribieron y tocaron entre el cambio de décadas (80-90). Y nada de mal gusto, como pudiera parecer por los títulos. Es más, aún siguen siendo válidas. Otra cosa era el sonido, precario el de su última y genial maqueta; o pagando la novatada en los temas para el disco como ganadores de uno de los conursos del Pigalle. Aitor, Chue (procedentes de Suicidio, otra banda bastante parecida), Alejandro, Fernando, luego Pepe "Supergen", fueron en diversos momentos parte de la formación. Ah, si se hubiera invertido en este grupo poseedores de esa esencia del rock que se puede encontrar en grupos como Enemigos, Ramones, Ilegales...

IMPERATIVO LEGAL.-
Rock de barrio, alguien tenía que decirlo, hacerlo y ponerle música, y uno de tantos grupos que surgían en los barrios de la ciudad fue esta banda con gente Pajarillos y Delicias que un día atrajeron a cerca de dos mil personas a la Chopera de las Moreras, lugar donde se aparcaba o apartaba a los grupos de la ciudad para que tocaran en ferias (ya no, como bien es sabido). Chema, Miguel y Tabarés continúan al frente y ya llevan tres discos -el último "A veces por supuesto usted sonríe"-, llenos de rock guitarrero, festivo, irónico y crítico con su ciudad en particular y con el resto del mundo en general. Buenas ventas de sus discos y muchas actuaciones a sus espaldas, dentro y fuera. Colegueo con otros grupos similares como Metralla o La Linga. Ahí siguen.

PUAGH!.-
La banda que más toca fuera de Valladolid y vende más discos en estos momentos, Celtas Cortos al margen, es este quinteto formado a principios de los 90, referencia indispensable del lado más punk vallisoletano, algunos de sus miembros venían de Otxoa y los Kastigadores, del Colectivo de Bandas de Rock y del Kaos, el local que mantuvo viva la llama hasta que acabaron por terminar con él: "ellos" (la otra mano negra de esta ciudad). Puagh! debutan con una maqueta y la autoetiqueta "insano jarcor pucelano". Metal y harcdcore a partes iguales, mucha fuerza y textos de feroz denuncia social e ideología anarquista o libertaria. La sigue un disco en vinilo, ya venden cerca de las dos mil copias; luego un Cd, "¿Quién pondrá fin a toda esta locura?", donde siguen manteniendo el buen sonido que tenían desde su maqueta, ventas cercanas a las 5.000 copias y el fichaje por el sello Potencial H.C., quien financia su nuevo disco, grabado a todo lujo en los mismos estudios pamploneses donde graba Barricada, ya en la calle cuando lean esto: "Diario de una democracia", el hardcore cede protagonismo al rock metalero y mejora su incursión, ya iniciada en el anterior, dentro de la música electrónica. Siguen siendo los mismos desde el principio: Moreno, Mariano, Gibello, Miguel y ¿Pahíno?.

LOS BUITRES DEL PISUERGA.
O la banda de rock de "El Curi". Primero fue Antonio Curiel, cantautor, ya tocaba en las ferias locales a principios de los 80, graba disco; luego aparece en el País Vasco, entre lo del rock radical, formando parte de Altos Hornos de Vizcaya, un maxi (alguna de sus canciones forma parte de la historia del cutre-rock español o al menos eso decía el Ruta 66). Pero será aquí en Valladolid donde pegue el pelotazo. Al estilo de Pollo, pero escogiendo lugares que no molesten a los vecinos (contenedores, papeleras, váteres), aparecen pintadas con el nombre del grupo por toda la ciudad. Expectación. Y por fin, junto a Urbano, Goyo y Pepe, tres jovencitos músicos, hacen su entrada en escena Los Buitres del Pisuerga y El Curi con su chupa de cuero negro pintada por Manolo Sierra y su "armónica de blues". El Pigalle sería su primer cuartel general, gana un concurso, saca un disco. "Practicamos un rock no ortodoxo tocado de forma particular. Siendo la base las letras de las canciones", dice el líder. Algo así como rock urbano. Y una idea que traía El Curi para la escena musical de esta ciudad, ciertamente apagada en aquel último tramo de los 80: unir a los grupos locales. Y sí, se notó que la cosa se movía, se hacían cosas, se daba el toque a la Junta, al Ayuntamiento. Pero algo no iba bien. El 23 de septiembre de 1990 tocan en la Plaza Mayor, son ferias. Piedras, fruta podrida y otros objetos caen durante su actuación, el grupo escapa del escenario (supongo que no todos van a ser como Iggy Pop, que aguantaba todo eso y más. Oir el "Metallic K.O."). Los Buitres se van a bajar el Pisuerga, entran otros músicos para acompañar a Curi... Un Curi que deja pasar el tiempo y empieza a mostrar una nueva faceta: cubana y no la de Dinio. Acaba de aparecer un nuevo disco suyo "El Curi en La Habana", nada cutre en cuanto a producción y sonido, todo lo contario. Sol, sombrero de paja, música cubana para un personaje de lo más camaleónico.

"PITTI".- Jesús Prieto "Pitti" o el guitarrista por excelencia de la ciudad. Vino de Avila para quedarse y deslumbrar con su habilidad, gusto e intuición de artista, y todo sin darse importancia. Comenzó en grupos de jazz o jazz rock como Lagarto, lagarto (con Félix, veterano batería) o Cuidado con el perro; empieza su labor como productor en el disco de Miguel Orrasco, "Gatico", labor en la que sigue. Junto a Oscar Astruga realizaría un proyecto ambicioso llamado Uno más Uno, música instrumental o fusión pop un tanto al estilo Soft Machine. Pero también se considera un trabajador y nunca dudó ni ha dudado en tocar en grupos de verbena, de alquiler o de sesión. Cierto día Jesús Cifuentes le llama para su disco en solitario y de ahí pasa a Celtas Cortos, como sustituto de César Cuenca, girando con ellos y grabando el disco, "En estos días inciertos" para el que compondría la única incursión de este grupo en el flamenco. Tras Celtas (su salida es motivo de rumores ¿pedía demasiado dinero realmente? o ¿hubo otras razones?), forma Bakanal, grupo de tangos junto a Dioni, pasional cantante de Los Miembros, y Clementino Tamayo; poco después es llamado por Enrique Urquijo para ser parte importante del nuevo grupo del ex-Secretos, Los Problemas. La muerte de éste trunca una feliz relación. Actualmente da clases en la Escuela de Música Municipal, sigue produciendo, colaborando (con Ixo Rai, entre otros), tocando con quien le llama y dando los últimos retoques a su disco en solitario donde toca todas las guitarras, bajos, y todos los palos musicales que le atraen, del jazz al heavy pasando por el flamenco.

EL FINAL.- Con los 90 llega la música indie o alternativa, una forma de decir por parte del sistema que aquello del triunfo de la "movida" no iba a volver a pasar (por el momento). Y en Valladolid surge, ya entrados en los 90, este cuarteto que sorprende porque renueva la escena pop-rock local. Referencias a Sonic Youth, Pixies, Cure, Jesus & Mary Chain, Joy Division, Velvet Undergound... y cantado en castellano. Luisja, Mario, Arancha y Víctor son toda una agradable sorpresa a sus casi 20 años de edad en el panorama musical del momento. Abren brecha, tras ellos Vagabundo en Venus, Pez Luna y otras bandas "noise" y alternativas más recientes. Su problema, una falta de indefinición sonora que les llevaba a cambiar de sonido de un concierto a otro, y no siempre para mejor, aunque su madurez sí se nota. Dos maquetas. Y los buenos recuerdos de algunos de sus conciertos. Unos montarían otros grupos; otros lo dejarían o se irían a Londres con la novia
El Futuro: Música electrónica, Djs, hip-hop. En los 80, unos cuantos b-boys bailan break dance los domingos por la mañana al lado de Galerías Preciados, diez años después Valladolid cuenta con varios grupos de hip-hop. Juan Lazos publica varios discos de música electrónica desde finales de los 80, Josua encabeza a un cada vez mayor número de discjockeys locales ajenos al bakalao y la mákina, él teloneará a Jeff Mills en la Komplot... Y un último recuerdo a John Holmes Underground, medio salmantinos-medio vallisoletanos, como tantos otros en esta ciudad debieron tener mejor suerte. ¿Será este siglo el de los grupos de Valladolid?

SUELTOS. EL ROCK EN LOS PUEBLOS.

No sólo la capital se vió afectada, envuelta en la "movida". También llegó a los pueblos de la provincia de Valladolid. A los de más habitantes, sobre todo, o a los más cercanos a la capital. En Simancas, el bar Curros fue el centro de la movida durante finales de los 70-principios de los 80; de paso se celebrarían conciertos ya no de orquestas de pachanga o verbena en el pueblo. Como en Olmedo donde llegarían a tocar Loquillo, Siniestro Total y Alaska con Dinarama; o en Peñafiel, por donde pasarían unos apenas conocidos Zombies, Kaka de Luxe y Cucharada en un casi desierto campo de fútbol y de muy de noche. En Tudela de Duero, otro local el Venus era el centro de la "movida" local-rural.
 En Portillo, una discoteca traerá tanto a grupos nacionales como internacionales durante largo tiempo, allí daría su primer concierto Rosario, pero lo normal era ver grupos como Extremoduro, Soziedad Alkohólica o las Girlschool. Casi todos los grandes pueblos se sumarían, muchos en plan Guadiana, a esto de traer grupos (las dos Medinas, Iscar, Mojados, Laguna de Duero...), y no podemos olvidar a Cuenca de Campos, donde durante años se daba cita la plana mayor del punk-rock estatal.
Inevitablemente tenían que surgir grupos en estas aldeas castellanas. Sirva como ejemplo La Seca y dos grupos: Atake de Hemorroidex y Garbanzos Torraos, punk y rock and blues, respectivamente. El alcalde del pueblo llegó a dejar sin luz a los vecinos para que los primeros dejaran de ensayar, sin duda no pasaban desapercibidos y no por culpa de ellos; en Tordesillas tocaron en el Primer Concurso que organizaba el Ayuntamiento junto a Garbanzos, Speed Fire y dos grupos de la localidad, Reciklaje y Defektos Especiales, al día siguiente las monjitas de un convento cercano denunciaron tal concierto por los comentarios que desde el escenario se dijeron, nunca más un concurso en Tordesillas. Actualmente algunos de Atake han formado Krudillow, nunca les faltó sentido del humor, no como a...
Garbanzos Torraos pasarían con el tiempo a llamarse Los Lagartos y luego Lagartos Torraos, buena banda de rock, con dos discos en su haber, y ahora parte de sus miembros embarcados en un nuevo proyecto, El Mondongo, ganadores del primer concurso Norte-Rock. (Y ya de paso, un recuerdo al Ku punto, el bar enrollado de La Seca).
Y la historia no ha acabado. Sería terrible de ser así ¿no?

OTRO SUELTO: ANTES DE LA TRANSICION: LOS 60.
De los músicos, música y movida musical que había en Valladolid antes de la explosión musical de la transición, poco se conoce, sobre todo si vamos más allá de los 60. Por conversaciones con gente ya mayor se sabe que no faltaban, en los 50, en los 40, orquestas de baile, que se bailaba rock and roll, twist o fox trot, junto al tango, chotis, pasodoble, copla o flamenco (nunca faltó el flamenco); había incluso concursos. Fiestas de barrio, fiestas de la ciudad, de los pueblos, ahí sonaba la música, y no podía faltar, claro, lo folklórico.
 Para hablar de los 60 utilizaremos el trabajo realizado por Bernardino Rodríguez Nicolás "Valladolid 1960-1995: Las otras escuelas", presentado en el II Congreso de la Sociedad Ibérica de Etnomusicología en marzo de 1996. En él señala que la única música popular programada en la fiestas de la ciudad es la de las dulzainas y tamboriles que acompañan a los gigantes y cabezudos y al tío tragaldabas; además de "varias orquestas de primera categoría" en las verbenas que se celebran en la Pérgola del Campo Grande, "organizadas por la Asociación de Prensa bajo el patrocinio del Ayuntamiento". También llegan orquestas de otras regiones.
Pero en 1965, comienzan a aparecer grupos, "conjuntos" que se les llamaba, de "canción moderna", como figura en los programas de ferias para distinguirles de los otros. Uno de esos primeros grupos son Los Jollys, que tiempo después se convertirían en Los Mismos, el primer grupo vallisoletano en tener éxito. "El conjunto empieza a competir con la orquesta. La demanda rural de música joven es amplia. La actividad del músico de conjunto hace que este desarrolle una gran capacidad de reproducción. La lectura y escritura musical no se utilizan, aunque se conozca, en el mejor de los casos, algunos rudimentos de solfeo. El trabajo no falta y  el publico aprecia la novedad del sonido obtenido con la colaboración de instrumentos eléctricos". Rodríguez fecha en 1996 grabaciones de maquetas en formato E. P. (extended play) con canciones
patrocinadas por comerciantes de la ciudad de grupos tocando versiones "con slogans publicitarios entre tema y tema".
Los "conjuntos" de aquellos años basan su repertorio en versiones de grupos como The Shadows, Beatles, Rolling, Animals, Ike & Tina Turner, Turtles, Spencer Davis Group... "El músico de conjunto, joven, se caracteriza por preferir las nuevas posibilidades de los nuevos instrumentos, y su interés, que no su trabajo final, se dirige a los artistas extranjeros". En 1969, cita Rodríguez Nicolás, se programa en ferias un concurso de "conjuntos músico-vocales". Varias salas de la ciudad programan también actuaciones de grupos y se inaugura "la primera discoteca pop: Eros Hall". Las radios comienzan a programar "música joven", una hora o dos. "La Voz de Valladolid emitirá durante todo el año festivales matutinos los domingo en el Cine Carrión donde intervienen grupos locales como Lagartos, Lazos, Licneo's." (Otros grupos de la época: Jalea Real, Ravens)
La música joven había llegado para quedarse y reflejo de su importancia es, como apunta Rodríguez, las retransmisiones en directo por televisión española de la II Feria Nacional del Disco que se celebra durante la Feria Regional de Muestras. En esta misma feria se celebraría un año después, el día de los medios informativos en el Teatro Valladolid donde se celebra el "Happening Mundo Joven" con la actuación de Cerebrum, Evolution, Círculos, John Walker y Oliver". Entramos en los 70, "los conjuntos locales viven en estos años su época dorada".

Benito Carracedo
 

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