DRÁCULA, anatomía del miedo  

 

  Domingo 3 de Febrero de 2008. Sala Ambigú, Valladolid

“Drácula, anatomia del miedo es una historia de amor, ira y miedo, emociones primarias de las que nadie está a salvo, para sufrimiento y disfrute”

Asi de contundente define el propio grupo CUARTETO TEATRO su obra en el programa de mano y efectivamente es cierto. La novela de Bram stoker es todo eso, pero esta representación es mucho más y el publico vallisoletano ha sabido valorarlo con un lleno absoluto de la sala los tres dias de representación. Público que a diferencia de otros espectáculos que se llenan de gente mayor, era diverso y con gran afluencia juvenil.

Antes de la representación, el escenario ya está dispuesto y en el fondo se proyectan diferentes frases alusivas a diferentes miedos, muchos de ellos recogidos por el propio público en el “libro del miedo” disponible en la entrada de la sala.

La gente curiosea y se va acomodando hasta que se empieza a escuchar la canción Yumeji’s Theme de la banda sonora de “In the Mood for Love” de Wong Kar-Wai.

Tras unos instantes, un hombre se levanta de entre el público y se dirije hacia el escenario presentándose como Abraham Van Helsing e introduciéndonos en un mundo de misterio y emociones. Se nos plantea la situación de la forma más concisa y bella posible. … son presentados en escenario y en proyección. Las palabras justas se combinan con el más cuidado diseño de los movimientos, posiciones, colores, luces, imágenes proyectadas y sombras. Se abre ante nosotros un auténtico espectáculo audiovisual que elabora conceptos a base de arte y a la vez transmite sentimiento y narración. De repente toda la sala se ha convertido en escenario, proyecciones de imágenes y texturas, efectos sonoros, humo y luces juegan a engañar a la realidad mientras los actores discurren entre nosotros, ya somos parte de la historia.

La escenografía tiende al minimalismo, con apenas una estructura y dos pedazos de tela crean escenarios simples y funcionales reutilizables para las diferentes situaciones y fantasías en maravillosa combinación con el vestuario que también es muy simbólico y representativo de cada personaje destacando partes de su personalidad. Dentro de todo este diseño toman importancia las formas, como las mesas que parecen salidas de una película de Tim Burton, con los colores, siluetas… todo se convierte en metáfora y alegoría del miedo.

En uno de los momentos más espectaculares se crea la ilusión de una biblioteca donde unas vampiresas virtuales intentan seducir a John.

Poco a poco se va truncando la representación a favor de las actuaciones que cobran más y más fuerza. Genio y energía se unen en cada uno de los actores que dieron lo máximo para el goce y disfrute de los presentes. Alucinante interpretación del personaje demente Renfiel por Oscar de la Fuente que además de actuar demostró tener una excelente forma física.El punto culminante llega hacia el final con la interpretación de Verónica Ronda como “Mina” comiéndose literalmente el escenario y al resto de personajes.

En definitiva, es un placer para la vista, reflexiva, pura poesía. ¡Enhorabuena por vuestro trabajo!

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texto por Maggie
fotos por Víctor Alonso

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